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Si Biden gana, salven a Querétaro

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Si Biden gana, salven a Querétaro

28/09/2020
Actualización 28/09/2020 - 10:30

Tanto ruido hacen los aviones, que impiden ver de lo que en buena medida vive Querétaro: las partes para coches.

Ese estado y sus vecinos en el Bajío dependen de cada venta que los concesionarios del mundo hagan a gente como ustedes de un automóvil 'de agencia'.

Pero los vehículos enfrentan un problema y un reto. El Covid-19 tumbó la actividad del sector y si Joe Biden gana la presidencia de Estados Unidos, el mercado que parece abrirse no es el que atienden los mexicanos de esa región, sino el de coches eléctricos:

“Crear un millón de nuevos empleos en la industria automotriz estadounidense, las cadenas de suministro automotrices nacionales y la infraestructura automotriz, desde repuestos hasta materiales y estaciones de carga de vehículos eléctricos”, promete en su campaña el político del Partido Demócrata que este martes se enfrentará al presidente republicano Donald Trump, quien pretende reelegirse.

Biden entiende la carrera de todos los países hacia una dinámica acelerada de reducción de emisiones de carbono. Por ende, estableció el resultado que espera de su eventual intervención presidencial. ¿Cómo convertir a su país?

“Posicionando a los trabajadores y fabricantes automotrices estadounidenses para ganar el siglo XXI; e invertir en los trabajadores automotrices de Estados Unidos para garantizar que sus trabajos sean buenos trabajos, con la opción de afiliarse a un sindicato”.

No es indispensable meterse en esa carrera, México puede intentar atraer nuevas plantas automotrices de vehículos de combustión interna, aunque no lo haya conseguido desde 2015.

Pero si el país se involucra con la nueva dinámica eléctrica, no tiene que esperar al gobierno y puede empezar por la vía de sus empresas, incluso de alguna de Carlos Slim.

En un intento por aumentar sus ingresos, Arturo Spínola García difunde que Condumex está preparada para producir más cables de coches eléctricos. Él ve por las finanzas de la productora de cables que también fabrica sus productos para compañías de telecomunicaciones y para la construcción.

La empresa global Nemak, del regiomontano Grupo Alfa, a cargo de Armando Garza Sada, acumula tiempo produciendo partes de motor eléctrico y de baterías. El grupo, que vende unos 15 mil millones de dólares al año, invierte unos 6 millones de dólares anuales en innovación en el sector.

Más agresiva, Rassini apuesta más de 5 por ciento de sus ingresos justamente en el propósito de innovar en productos de automóviles eléctricos, como el equipo para frenos que le vende a Tesla.

Mucho menos vista es Falco, una empresa de origen yucateco, con plantas en distintas partes del mundo, que también vende a la compañía de California partes compatibles con las baterías de sus automóviles.

El Bajío puede buscar crecimiento en el sector, no obstante, depende de inversiones de otros estados o internacionales, ante la ausencia de corporativos relevantes locales.

Inversiones como la que la alemana Leoni también incrementa en México para producir en el municipio yucateco de Kanasín, arneses para la planta de BMW de San Luis Potosí.

Conviene poner atención en los debates en los que participará Biden esta semana para entender hacia dónde se movería Estados Unidos bajo su posible gobierno.

En el papel, sus propuestas involucran opciones de transporte público de cero emisiones para ciudades de más de 100 mil habitantes y generar electricidad limpia.

Todo basado en un plan de innovación que impulse reducciones drásticas de costos en tecnologías críticas, incluido el almacenamiento de baterías, hidrógeno renovable y energía nuclear avanzada.

Si el gobierno mexicano no muestra interés en este ámbito, poco impide a las compañías mexicanas prepararse por su cuenta para esa ola que pueden aprovechar, además, con un nuevo tratado de libre comercio regional que ya entró en funciones.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.