Justicia diferente
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Justicia diferente

11/09/2019
Actualización 11/09/2019 - 13:25

La semana pasada estuvo en México el expresidente colombiano, Juan Manuel Santos, presentando su nuevo libro La batalla por la paz. En un diálogo al que tuve oportunidad de asistir, exsecretario de Defensa de Uribe, así como ocho años jefe de las Fuerzas Armadas, relató algunos de sus principales retos para construir la paz. En particular me llamó la atención el tema de la justicia transicional (JT). Se refiere a un concepto diferente y complejo de justicia, que de cara a un conflicto armado representa una oportunidad, ciertamente difícil de construir.

En palabras de Santos, uno de los factores de la derrota del plebiscito de la paz fue que su gobierno no supo explicar qué es la JT. En México tenemos mucho que aprender de esa experiencia. En ese sentido, no tiene desperdicio el estudio de la CNDH y el CIDE al respecto.

Según el estudio, “La aplicación de la JT busca dilucidar los hechos y contextos en los que ocurre la violencia, combatir la impunidad, resarcir a las víctimas por el daño sufrido e impedir la repetición de los eventos que la ocasionaron”. Es decir, un proceso judicial diferente, extraordinario, ante hechos graves de violencia.

La gran diferencia entre Colombia y México es que allá la situación de violencia es producto de un conflicto armado, y existen convenciones internacionales para llegar a acuerdos de paz con una guerrilla. Dichas convenciones, sin embargo, no se aplican ante el crimen organizado.

En ese sentido, el estudio señala la necesidad de un “acuerdo social y político amplio, colectivo, para identificar y detener patrones de uso de la violencia” y por ende, mecanismos de justicia.

Según Santos el elemento fundamental e indispensable para que la JT funcione es la verdad. Sin la verdad, una víctima, un familiar, un juez, no son capaces de procesar una justicia diferente. Sin la verdad no hay condiciones para aceptar que los culpables de delitos terribles paguen sus penas con trabajo social en lugar de ir a la cárcel. ¿Cómo construir ese camino de justicia en México?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.