No queremos médicos cubanos
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No queremos médicos cubanos

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No queremos médicos cubanos

12/07/2019
Actualización 12/07/2019 - 13:13

Es prácticamente insultante. Despedir a médicos mexicanos, residentes, practicantes, en su año de especialidad, para traer a médicos cubanos. ¡Alerta!

Ese fue el inicio de la 'cubanización' de Venezuela.

México tiene médicos de extraordinaria calidad. Los egresados de universidades públicas y privadas son no sólo calificados y de alta preparación, sino que han sido los responsables de implementar uno de los mejores sistemas de salud pública en América Latina.

¿Por qué traer a 6 mil médicos cubanos?

¿Por qué desplazar a los mexicanos?

No queremos “brigadas médicas” de ningún otro país. No vivimos una emergencia sanitaria, un desastre natural que podría requerir la llegada al país de miles de expertos en salud.

Los escandalosos recortes al Sistema Nacional de Salud, han colocado a los institutos de salud pública en una precaria situación. Han perdido personal, insumos, material de curación, medicamentos, mantenimiento de equipos.

En este escenario, el anuncio por parte del gobierno cubano (Cubanet) y del IMSS atenta no solamente contra la planta laboral de miles de médicos mexicanos, sino que transforma por completo la práctica de la medicina en nuestro país. Nadie duda de la capacidad y el talento de los médicos cubanos, su prestigiado sistema de salud, pero no es el nuestro, no tienen nuestra cultura ni nuestro perfil epidemiológico.

Esto sin mencionar las implicaciones políticas que esto representa. Cuba no es ninguna hermana de la caridad.

Sus brigadas, delegaciones y despliegues de personal, vienen siempre acompañados de agentes políticos, activistas, operadores de construcción de redes en campo y asesores a nivel directivo para desarrollo de liderazgos.

Estamos frente a una operación política encubierta, disfrazada de misión médica, además, innecesaria.

Abrir la puerta de nuestro país a miles de ciudadanos cubanos, enmascarados en trabajadores de la salud, para realizar labores de reclutamiento político, capacitación, entrenamiento para la construcción de células de acción política es gravísimo.

México no puede permitir la transformación del sistema político y de nuestra incipiente democracia con agentes externos, hábiles operadores para edificar aparatos revolucionarios que desvíen el curso de la democracia mexicana.

No queremos médicos ni ningún asesor político cubano, no lo necesitamos, y nuestro sistema de salud, hoy estrangulado por los recortes presupuestales, se basta con nuestros propios profesionales.

Si revisamos los procesos de transformación en Ecuador, Nicaragua, Bolivia y especialmente Venezuela, el inicio de esos procesos populares, se sustentó en “brigadas” cubanas con distintos perfiles profesionales.

Es inadmisible para México la aceptación de ningún profesional proveniente de Cuba. Significa poner en riesgo el futuro político.

Conozco Cuba y la respeto y es un país ejemplar en muchos sentidos para América Latina, admiro su cultura, su música y su gente. No tiene que ver con la nacionalidad. México no necesita 'ayuda' extranjera de ningún tipo, mucho menos médico ni político. Hay cientos de médicos residentes que han sido marginados, despedidos, reducidos en sus horarios y pago de honorarios. Hemos sacrificado la formación de médicos nuestros, para ¿traer a unos de otro país? Resulta insensato. Es como crear un problema para introducir una solución a modo. No es por ahí.

No queremos brigadas ni delegaciones masivas de Cuba, pero tampoco de Venezuela, Bolivia o Brasil, como tampoco de Rusia, Francia o Canadá.

Basta de jugar un teatro de sombras. ¿Hay un proyecto político en la nueva administración para introducir un elemento internacional como esta delegación cubana?

Han repetido hasta la saciedad que no somos Venezuela ni queremos seguir ese proyecto político. ¿Por qué repetir entonces los pasos y las medidas que ellos dieron al principio de aquella Revolución bolivariana? Un proyecto que tiene hoy por cierto, pauperizada a Venezuela hasta la carestía más infame y humillante para un país rico en petróleo.

No rotundo a los médicos cubanos, ni venezolanos ni de ningún lado.

No al desplazamiento de profesionales mexicanos por la llegada de otros internacionales.

No a la operación encubierta de introducir agentes de la Revolución cubana en México.

Es una posición irrenunciable de respeto a las libertades, los derechos y la democracia mexicana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.