Diálogos en el Infierno entre Collado y Javidú (2)
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Diálogos en el Infierno entre Collado y Javidú (2)

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Diálogos en el Infierno entre Collado y Javidú (2)

09/10/2019
Actualización 09/10/2019 - 13:10

Un poco de risa a nadie le caería nada mal, ¿verdad? Por lo que hoy les traigo estos diálogos, los cuales suceden en tres formas:

1.- Cuando coinciden en el patio.

2.- Cuando se textean, y

3.- Cuando, buscando justificar sus beneficios carcelarios, se encuentran en la lavandería.

Fuente: Nelly Vega

Enterados como están de los sucesos que ocurren en el exterior y viendo qué Padre Dios Nuestro parará la Reforma Fiscal y teniendo en sus manos información privilegiada, sí, la lista de asistentes y las fotos de las mesas de la boda a la que también asistió su hija, ah no, fue ella la que se casó, Collado descubre que tiene un negocio redondo con un mercado cautivo.

-Le recomiendo vaya por una mimosa, una piedra, una chela o un fuerte antes de seguir leyendo.

“De negocios redondos y de cautivos, de eso sí sé”, dice Javidú. “Aunque ya estoy menos redondo”. -Se ríe.

Mostrándole la foto con varios marcados en círculos, Collado le propone: ¿por qué no armamos una área VIP en el penal con servicios de los que nos gustan, mano? -Javidú, emocionadísimo, le contesta: “y pagarán lo que sea, es más yo puedo lograr recibir sus pagos en Londres”. -“Y en Andorra”, agrega Collado.

-Javidú, ¿quién crees que sea el siguiente? ¿Julio Iglesias? -Collado, “No seas pen…o, él está ¡en otra lista! Y todavía quedan ministros y políticos que tienen más lana que Julio y la sueltan más fácil”.

-Javidú, “y fuera de la foto, mano, también hay mercado. Ya ves lo de Bartlett y si no explica bien lo del contador hasta la mismísima Yeidckol”.

-Collado, “N’ombre Javidú, a esos les queda el indulto de “Ya Sabes Quién”.

-Javidú, “A quién vamos a poner de cadenero? A Santiago Nieto, ¿qué tal te llevas con él?

-Collado, “Me congeló todo, mejor hablemos del catering”.

-Javidú, “¿Te late contratar a la del Contramar? Total, Torruco la dejó fuera de la 4T”.

-Collado, “Me late, pero también habría que buscar a los de Churchill’s, ya ves que a los de Atlacomulco les encanta y hay muchos en la lista. -Introspectivamente viendo las fotos, Collado suspira y piensa, casi todos estuvieron en la boda.

-Javidú, ¿oye y el Morton’s?

-Collado, “ufff namás de acordarme me atraganto y Romero Deschamps nunca nos contrataría el paquete.

-Javidú, ¿oye mano, crees que el siguiente sea Medina Mora o ya la libró?

-Collado, “cof, cof”.

-Javidú, ¿y si mejor hacemos una quiniela?

-Collado, “lista de prospectos, no seas bruto, ¡nunca vas a cambiar! Piensa en Castillejos que cobraba por descongelar cuentas o en Alberto Bazbaz, con más movimientos raros en su cuenta que los que él mismo investigó en cuatro años. Piensa en clientes serios, Javidú...

Oye, los dos se voltean a ver y pareciera que están pensando lo mismo, pero quieren que el otro lo pronuncie, no él ...

¿Y cuando llegue? ¿Quién?, ¿quién?

-Javidu, la suelta: “Enrique”.

Collado, pálido, pregunta: ¿Enrique? Nos va… olvídalo

Acto seguido, Juan, caminando despacio, taciturno, regresa a su celda.

Fin.

Calma, querido lector, este diálogo no existió y los privilegios en prisión también son imaginarios... o no. Para cerrar serios y reflexivos va un fragmento de «Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu» que elegimos para aplicar (sin grandes esfuerzos) al caso mexicano.

Montesquieu : ¿Y creéis que esa sangre no recaiga sobre vos?

Maquiavelo : No, porque los ojos del pueblo, el soberano, en definitiva, es ajeno a los excesos cometidos por una soldadesca que no siempre es fácil de contener. Los que podrán ser responsables, serán los generales, los ministros que habrán ejecutado mis órdenes. Y ellos, os lo aseguro, me serán adictos hasta su postrer suspiro, pues saben muy bien lo que les espera después de mí.

Montesquieu : Este es entonces nuestro primer acto de soberbia. Veamos ahora el segundo.

Maquiavelo: No sé si habéis notado cuál es, en política, la importancia de los medios pequeños. Después de lo que acabo de deciros, haré grabar mi efigie en toda moneda nueva, de la cual acuñaré una cantidad considerable.

Montesquieu : Pero ésta, en medio de los primeros problemas del Estado, ¡sería una medida pueril!

Maquiavelo : ¿Eso creéis? Es que no habéis ejercido el poder. La efigie humana impresa en el dinero es el símbolo mismo del poder. En el primer momento, ciertos espíritus orgullosos se estremecerán de cólera; pero terminarán por acostumbrarse; hasta los enemigos de mi poder estarán obligados a llevar mi retrato en sus escarcelas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.