Habrá boda en Tabasco
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Habrá boda en Tabasco

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Habrá boda en Tabasco

17/01/2020
Actualización 17/01/2020 - 13:26

Sí señores, ¡se nos casan! No, no estoy hablando de nadie de la familia del presidente López Obrador, ni de su hijo que lo acaba de hacer abuelo desde Houston, Texas. Sino de la tabasqueña Gabriela Ruiz, quien fue nombrada la mejor chef de México de 2019, de acuerdo con la guía de los 120 restaurantes del país México Gastronómico 2019, desarrollada en conjunto por S. Pellegrino, Nespresso y Culinaria Mexicana. Su adorado Rafael López Rubí se le arrodilló como príncipe y le propuso matrimonio en Cartagena, y Gaby, de la emoción, no saben cómo lloraba mientras se abrazaban y la gente que los vio les deseaba felicidades. El anillo no fue el clásico, sino uno con un rubí y dos diamantes que está ES-PEC-TA-CU-LAR. De su megaexitoso restaurante, Carmela y Sal, en la Torre Virreyes, ya les había platicado en este mismo espacio. Su apuesta fue preparar una cocina de autor con alma tabasqueña. Durante la pasada campaña presidencial todos los comensales, al saber que era de Tabasco, le preguntaban, obviamente llenos de morbo, si tenía en el menú pejelagarto y se aventaban el siguiente comentario: “por lo menos para que nos lo comamos”. Lo sabía hacer, pues en sus inicios ganó un concurso culinario muy 'tú las traes' preparando justamente pejelagarto en verde. Y tras darle vueltas y vueltas, hoy ya tienen en su menú tacos de pejelagarto. 

¿Cómo es que decidieron hacerlos?, pregunté.

“Es un plato típico de Tabasco, se come en verde, asado o en empanadas, por mencionar algunas. En los que tenemos en la carta utilizamos col en vez de masa para que no sean pesados, y cebollas moradas encurtidas con limón y chile amashito”.

Seguro se están preguntando, ¿a qué saben? Mi respuesta es, ¡creo que a pantano! Ellos lo describen así: “el pejelagarto sabe a pescado con una nota terrosa, su carne es blanca y la piel es dura sin escamas”. Aunque yo no fui la mejor fan, pues prefiero mil veces antes el sope de chicharrón prensado con pulpo, les puedo platicar que sí son muy demandados, “mucha gente los pide para probarlos por primera vez y cuando regresan los piden de nuevo”, me dijo Gaby. ¿Los servirán en la boda? Se ríen ambos y me contestan: “No lo habíamos pensado, podría ser una opción.”

Muchas felicidades y, obvio, ya les contaré la reseña del bodorrio.

Se casa la chef tabasqueña Gabriela Ruiz
Se casa la chef tabasqueña Gabriela RuizEspecial

Resulta que el embajador de EU en México, Christopher Landau, era socio del despacho Quinn Emanuel, Urquhart & Sullivan, el cual defenderá a García Luna, acusado de proteger al crimen organizado. Con decirles que mientras estaba de visita en Washington, el 12 de diciembre pasado, se desmarcó en Twitter: “Ese bufete me TUVO entre sus socios, renuncié hace cuatro meses cuando me ratificaron como embajador. Ya no tengo ninguna relación con ese bufete”. Sus litigantes tienen amplia experiencia en crímenes de cuello blanco, incluidos fraudes financieros, lavado de dinero, corrupción y sobornos. A la cabeza, el abogado colombiano estadounidense Juan P. Morillo, un veterano experto en asuntos criminales graduado de la afamada Universidad de Georgetown.

Es más, aquí también les conté que este despacho defiende a Gonzalo Gil White, exmandamás de la hoy quebrada Oro Negro. Lo que les quedo a deber es si fue o no García Luna quien le recomendó estos abogados a Gil White, o al revés, mientras jugaban golf. No está por demás recordarles que ambos eran vecinos en Miami. Tampoco se sabe si los abogados de Quinn Emanuel recurrirán a los espías israelíes de Black Cube para espiar a sus oponentes (el Departamento de Justicia de EU), y defender a #GarciaLuna, como lo hicieron contra funcionarios del gobierno mexicano a solicitud de Gil White. ¿O es que sólo en México recurren a tácticas de espionaje internacional? Es pregunta.

Embajador de EU en México, Christopher Landau
Embajador de EU en México, Christopher LandauEspecial

Carlos Romero Deschamps no anda muerto ni de parranda, sino que se le vio muy campante en el Camino Real de Polanco, hace un par de días.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.