Los amoríos de Elba Esther y López Portillo
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Los amoríos de Elba Esther y López Portillo

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Los amoríos de Elba Esther y López Portillo

25/10/2019
Actualización 25/10/2019 - 11:24

La creatividad de González Iñárritu (Amores Perros) y la perspicacia de Jorge G. Castañeda (Amarres Perros) –película y libro– se quedaron cortos en el affaire del momento, pues dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, y si no me creen chequen lo que está pasando al interior de Redes Sociales Progresistas, la A.C., que busca convertirse en partido. Tal cual se los adelanté hace un par de semanas, Elba Esther y Juan Iván Peña Neder se están disputando la propiedad del mismo.

En la versión de un testigo…

El pleito comenzó después de que en una asamblea en Puebla, la Maestra declarara: “la reformita”, obviamente refiriéndose a la reforma educativa de AMLO, lo cual le valió que Esteban Moctezuma le cancelara una cena y le cerrara la puerta; luego entonces se queda sin el apoyo de AMLO. Por lo que, todo pareciera indicar, que al ver que no podría quedarse con el sindicato, se dijo: vamos por el partido y, por qué no, pongo en la presidencia a mi nuevo amorssss, Luis Lagunes. Tal cual, como López Portillo hizo secretaria de Estado a Rosa Luz Alegría, ¿o no?

Al darse cuenta de sus intenciones, Juan Iván habla con ella y le dice “Maestra, aquí yo la invité, pero de ahí a que el partido sea suyo es otra cosa.

Esto no es Nueva Alianza, aquí no tiene mayoría, si acaso unos 20 mil maestros, a los cuales respetamos, pero no le dan representatividad mayoritaria”. Después, y como en telenovela de Corín Tellado, apoyada por su yerno Fernando compran la firma de Gerónimo Esquinca, quién está enfermo, y falsifican la de Rafa Ortiz Cárcamo para quitarle a Juan Iván la representación legal; y de ahí se van con la hija del profe Ochoa al Edomex, Arabela, para que les certifique el numerito y lo presentan ante el INE. Por lo que el Instituto le notifica a Juan Iván que ya no es el presidente; sin embargo éste, ni tardo ni perezoso, presenta ante la FGR una denuncia y pide un peritaje de la firma falsa. Luego va con un notario para que certifique con sus pruebas que nunca se llevó a cabo la asamblea que Elba y sus secuaces aseguran haber realizado, y por último le lleva todo al INE y le pide la revocación del yerno. Simultáneamente, Juan Iván y los suyos realizan una asamblea con 6 de los 8 delegados y expulsan al yerno. Ojo, al novio No lo corren ni destituyen, pues afirman fue elegido en Guerrero con todas las de la ley.

En esta novela también se vivió el capítulo en el cual Elba trata de acabar con el amor entre Juan Iván y Lizette Clavel, su actual pareja. Con decirles que le hackeó de la nube todo su WhatsApp, pero ni así logró separarlos. Ah, pero qué les cuento, que la que se quedó solita fue ella, pues su niña Andrea Gutiérrez dejó de vivir con ella porque la quería utilizar para acabar con Juan Iván y apoderarse a la mala del partido.

Pues Elba, me dicen, además desconoció a los presidentes electos por las asambleas, como el de Puebla y Veracruz, sin importar que son maestros. Y hasta se dio el lujo de nombrar a exsecretarios del gabinete del góber Precioso, ¡sí, de Mario Marín! Por ejemplo, puso a Cristian Macip, de finanzas, a Ramón Fernández Solana como delegado de Puebla en lugar de Juventino, y a Víctor Hugo Islas como secretario de operación política.

No está por demás comentarles que Juan Iván dice que su partido será afín a Morena de AMLO, pero que tendrán una orientación de centro derecha. Que dice, invitará a empresarios a participar para la operación política y ser un fiel de la balanza a la ultraizquierda. Ah, y que ellos son prorepublicanos y apoyan a Trump.  ¿Ustedes les darían su voto?

Y como ya es viernes, les dejaré una adivinanza para que la descifren en su sobremesa. ¿Qué superdelegado federal no fue convocado a la reunión del miércoles con López Obrador? Hagamos de cuenta que está con tres amigos, el primer nombre que sueltan es Carlos Lomelí. No, a ese ya lo corrieron. Ah, ya sé dice alguien más, seguro es Hugo Erick Flores, por lo mal que va el Cuauh, en Morelos. No, tampoco es. Otro asistente grita megaemocionado, ‘ooooobvio fue Manuel Huerta, de Veracruz, donde Cuitláhuac no da una’. Tampoco, les dirá usted y les soltará el nombre correcto: Armando Zazueta, el de Jalisco. Y dejará la duda: ¿será por la red de nepotismo que le destaparon? Lo cierto es que quien anda muy contento es el góber Enrique Alfaro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.