Sheinbaum, construyendo un caos
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Sheinbaum, construyendo un caos

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Sheinbaum, construyendo un caos

07/06/2019
Actualización 07/06/2019 - 11:56

El actual gobierno de la Ciudad de México dice que cerró las ventanillas para trámites y permisos de construcción porque Felipe de Jesús, ex-Seduvi, les dejó un cochinero, lo cual es cierto, pero eso NO justifica su inacción. El impacto económico por dicha decisión es que está detenida una inversión de más 7 mil 200 mdd, la mitad proveniente del sector habitacional. Ahora bien, el impacto social no es menos grave, pues hablamos de que la detención de las obras ha generado una pérdida de 55 mil empleos anuales que generan algo así como mil 200 mdp mensuales en sueldos y salarios.

Pero esto no es todo; además, Claudia Sheinbaum está construyendo su paso por la ciudad sobre cimientos muy endebles, por decir lo menos, pues su gobierno, por dicha inactividad, está dejando de recaudar más de 10 mil mdp de impuestos por los desarrollos detenidos, mientras que el gobierno federal de AMLO, casi 6 mil 400 mdp anuales de ISR (Urzúa debe estar infartado), incluyendo 4 mil 300 mdp por aprovechamiento y 628 millones de predial, que equivalen al presupuesto entero de importantes programas sociales de la ciudad, como el de Mi beca para empezar. ¡Quihúboles!

Pero esto no es los peor, sino cómo tristemente vivimos los habitantes de esta ciudad. La inseguridad está peor que nunca, incluso mucho peor que con Mancera y eso ya es mucho decir, eh, y las expectativas de que la seguridad disminuirá más son muy altas.

Sin embargo, para abatir la creciente inseguridad es necesario crear trabajos formales, y para lograrlo la construcción es fundamental. Así pues, estamos ante un ejemplo más de que la ineficacia es igual de grave que la corrupción.

Finalmente ya le quitaron en Pemex el contrato que le habían otorgado en los tiempos de EPN a Marinsa, pues su barco perforador Tiger-1 nunca llegó. El pero es que ahora se lo adjudicaron a una compañía extranjera de nombre OOS (con el astillero) y su socio mexicano Grupo CCC de Félix Cantú. Otro sin experiencia en perforación. Increíble, por no decir, ¿qué parte siguen sin entender? Por cierto, dicen las malas lenguas que quien estuvo involucrado en este contrato es: Roberto Patlán Esponda, y también, pero secretamente, José Refugio Serrano. ¿Será? Ah, y ya que hablo de esta empresa, de Marinsa, también les puedo contar que la plataforma Uxpanapa, que le rentaron a los Álvarez Murphy, aún no la han sacado de Brownsville para movilizarla y posicionarla para iniciar la perforación de los pozos que ganaron en el Cluster 1. ¿Será porque Pemex no les dio el adelanto? O ¿será porque aún no le han aprobado el programa de perforación?

Aclaración: el miércoles escribí que EPCCOR era parte del consorcio constructor de la Torre de Control; sin embargo, fue un error. Así como que Aldesa no demandó en Nueva York.

Lo mismo para los que creen que sí fue, pero escapó a la cámara, que para los que se preguntan por qué no fue invitado Carlos Salinas de Gortari a la boda de la hija de Juan Collado, la respuesta es: el expresidente estuvo en Boston University (está al lado de Harvard, la cual, por cierto, lo acaba de invitar a ser parte de su Consejo Académico), en la graduación de su hija Ana Emilia, la mayor del matrimonio con Ana Paula Gerard, quien no sólo fue de los promedios más altos de su generación (“hija de tigre pintita”), sino que tuvo el honor de ser elegida para dar el discurso a nombre de los graduados. Ya se imaginarán cómo andaba el papá de orgulloso, y cómo ni por la cabeza le pasó cambiar ese evento, por una boda en Jajalpa.

Cuando todos pregonaban la inexistencia de la oposición política (el PAN es el partido que mejor la lleva) y la flaqueza de nuestros contrapesos institucionales y en pleno desahucio del neoliberalismo, cualquier cosa que eso signifique, surge nuestra más relevante paradoja existencial: los auténticos contrapesos a la 4T son las calificadoras y Trump. Bendita globalización. El neoliberalismo aún patalea. Quién lo iba a decir.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.