La crisis poselectoral de 2021 puede empezar mañana
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La crisis poselectoral de 2021 puede empezar mañana

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La crisis poselectoral de 2021 puede empezar mañana

21/07/2020
Actualización 21/07/2020 - 12:50

Conforme a la convocatoria que hizo la Cámara de Diputados, mañana se debe aprobar la designación de los cuatro nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE). Si hay voto unánime, el INE podría dejar atrás los ataques que ha recibido desde Palacio Nacional y desde grupos de Morena para concentrarse en organizar la elección de 2021.

Sin embargo, tal posibilidad parece remota después de que un grupo de 33 legisladores de Morena y del Partido del Trabajo (PT) enviaron este domingo una carta a Mario Delgado, coordinador de Morena, solicitando se reponga el procedimiento porque “las listas remitidas no incluyen a los mejores perfiles y […] fueron insertadas personas mayoritariamente identificadas con grupos hostiles a la Cuarta Transformación”.

Un proceso de revisión de aspirantes que ha sido transparente y ordenado puede devenir en un zafarrancho que dé pie a que un segmento de Morena siga atacando al INE de cara a la elección de 2021. La elección de los consejeros era una oportunidad para construir confianza. Sin embargo, mantener vivo el conflicto y la sospecha es un buen negocio para algunos. Como ha ocurrido en el pasado: acusas al árbitro; si ganas la siguiente elección dices que fue a pesar de él; si pierdes, dices que fue por culpa de él.

Hay tres desenlaces posibles mañana. Primer escenario: que se apruebe el nombramiento de los cuatro consejeros, pero con el voto en contra de una facción de Morena y los diputados del PT, argumentando que los propuestos se identifican con “grupos hostiles a la Cuarta Transformación” y que no “huelen” a pueblo, como dice John Ackerman, quien inició el proceso de descalificación.

Segundo escenario: que el conflicto al interior de Morena impida la votación en el Pleno por falta de acuerdos (se requieren 333 votos a favor) y que la Cámara de Diputados deba proceder a la insaculación de los finalistas, como establece la Constitución en su artículo 41. Si aún esto fuera imposible –por ejemplo– porque se toma la tribuna y es inviable llevar a cabo el proceso de insaculación, la misma Constitución establece que después de la fecha fatal la Suprema Corte de Justicia designa a los consejeros, también por el mecanismo de insaculación.

El tercer escenario –menos probable, desafortunadamente– es que impere la negociación y Morena vote de forma unánime junto con el resto de los partidos, para elegir a los consejeros del INE. Sin embargo, esta posibilidad es remota porque ya se sembró la duda y la descalificación de un grupo de legisladores radicales.

Las implicaciones de los primeros dos escenarios son significativas. A pesar de que la rebelión al interior de Morena y el PT fuera de 70 u 80 legisladores (entre 14 y 16 por ciento del total de la Cámara), el hecho sembraría duda de cara a las elecciones de 2021. Un grupo radical podrá seguir acusando al INE de cometer fraudes para entorpecer la marcha de la cuarta transformación.

Este conflicto también tendría repercusiones en la elección del dirigente nacional de Morena. Si se parte la votación al interior del grupo parlamentario de Morena, algunos culparán a Mario Delgado de ser responsable por no defender la 4T frente a los grupos conservadores del PRIAN; querrán, por esa vía, deslegitimarlo para ser contendiente a la presidencia del partido.

La actitud desleal, irresponsable y provocadora de John Ackerman para desconocer el trabajo de un Comité Técnico que él válido hasta el último minuto forma parte de una concepción radical de la marcha de la cuarta transformación: debe haber una permanente lucha para limpiar todo aquello que provenga de la llamada época neoliberal. Es una visión que requiere instituciones activistas a favor de la lucha revolucionaria.

Tiene razón el presidente López Obrador cuando acusa que la selección de consejeros del INE ha sido por cuotas entre partidos en el pasado. Pero algunos integrantes de Morena quieren replicar esa práctica que tanto critica AMLO y convertir al INE en un peón de la cuarta transformación.

Como eso será imposible, al menos en esta ocasión, la crisis poselectoral de 2021 puede empezar mañana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.