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Más brillantina por favor

19/08/2019
Actualización 19/08/2019 - 13:18

No es fácil comprender los trasfondos de una protesta social cuando crees que no eres parte del lado afectado. Cuando sientes que no eres el lado vulnerable. Cuando, al final, te da igual si hay un cambio o no, pues estás bien en el bando en el que te encuentras.

Lo que hoy expreso en estas líneas, no lo hubiera escrito hace un par de años. Ha sido un proceso de aprendizaje y entendimiento. Como hombre, no es fácil comprender la gravedad de lo que viven muchas mujeres. No es fácil, pues estamos en una posición de privilegio.

Sí es fácil, en cambio, emitir opiniones sobre dichos movimientos; opiniones que estarán sesgadas por nuestra visión parcial. Opiniones guiadas por la incomodidad que genera una imagen a través de una pantalla. Imágenes que no entendemos, de mujeres gritando y pintando con aerosol. Imágenes muchas veces difundidas por prensa irresponsable con titulares amarillistas y escalofriantes. Es fácil, por lo mismo, condenar sin más.

Hashtags como #AsíNo y #EllasNoMeRepresentan, denotan una opinión del movimiento desde la otredad. Una óptica desde las gradas, a lo lejos, detrás de la pantalla, que le incomoda al que lo ve. ¿Cómo es posible -dirán ellos-, que quieran eliminar la violencia, siendo violentas ellas mismas? “Yo sí las apoyo, pero no de esa forma”, -insistirán.

Quienes así hablan, lo hacen porque no tienen la furia y el hartazgo de vivir con miedo, de estar volteando a ver a todos lados en la noche, de subirse a un autobús en el que, sin mayores problemas, una mano desconocida pueda posarse en donde no debe. Quienes así opinan, lo hacen, porque en el fondo, les da un poco igual que haya mujeres asesinadas en nuestro país, por el hecho de ser mujer. Les afecta poco que a una muchachita de 17 años la violen cuatro policías. Les es indiferente que Daniela Ramírez haya sido secuestrada y asesinada después de pedir ayuda a un amigo por WhatsApp.

Quienes así hablan, lo hacen porque no tienen necesidad de ningún cambio. Ellos están bien, así como están. Los otros, si quieren provocar un cambio, que lo hagan sin molestarlos.

A los que así hablan, realmente no les afectan los feminicidios, las violaciones, el secuestro, el acoso, la impunidad, la violencia de género. O quizá, y eso sería aún más grave, sí les afecta, pero prefieren aceptar su condición de vulnerables, y no buscar el cambio hacia una sociedad más justa y ordenada, en donde ser mujer no sea un sinónimo de vivir con miedo.

Varios de los temas más polémicos de nuestra sociedad, lo son por una falta de entendimiento al fondo de la lucha que se sigue. La legión de idiotas, como la nombró Umberto Eco, habla sin parar. Opina sin reflexionar. Escupe sin entender.

Para la despenalización del aborto es más fácil decir que en lugar de abortar deberían de usar preservativo, cuando ese no es el problema. Cuando lo que busca una iniciativa de despenalización del aborto es proteger, sobre todo a las madres de escasos recursos, pues las de mayor nivel socioeconómico pueden abortar sin mayores problemas. Es entender que el tema del aborto no es un tema de principios ni de valores, es un tema de justicia social.

En el caso del matrimonio igualitario, se busca de la misma forma ejercer derechos para todos. Es actualizar las leyes a la evolución de las sociedades, en donde se han ido eliminando tabúes y se buscan sociedades más abiertas y justas. No es un tema ni de moral ni de principios, es un tema de justicia social. En cuanto a la marcha feminista, lo que se busca es la notoriedad. Que se escuche, que se actúe, que se les dé seguridad y justicia a las mujeres. Que no sean víctimas de policías, del machismo, del gobierno indolente.

Necesitamos una sociedad con más brillantina, con más gritos, con más marchas, con más estridencia.

Ante funcionarios que están más preocupados por cuidar su futuro político y que no hacen declaraciones contundentes en contra de las cifras negras de feminicidios y violaciones, necesitamos más marchas.

Ante los #AsíNo y los #EllasNoMeRepresentan, necesitamos más educación. Ante el “Yo sí las apoyo, pero no de esa forma”, necesitamos más comprensión.

Ya no más “el verdadero feminismo no es eso”. Ya no más “cómo pueden pedir respeto si se están desnudando”. Necesitamos gente que alce la voz.

Ante los medios irresponsable con titulares como “Terror en la Ciudad de México” o “Destrozan el Ángel de la Independencia”, necesitamos más marchas.

Ante una sociedad pasiva, que se incomoda con ver mujeres desesperadas exigiendo justicia, necesitamos la otra parte de la sociedad, la activa, la que ha hecho un esfuerzo por entender la lucha. La que comprende que no es un tema de mujeres; es un asunto de todos.

Ante una sociedad que confunde y le da mayor importancia a daños menores, necesitamos voces que señalen las razones que originan estos movimientos.

Ante ese parte del México actual, impasible, indiferente, conservador y puritano, necesitamos una sociedad que entienda, que se comprometa ante las causas que nos hacen un mejor país.

Hasta que la mujer sea respetada. Hasta que se acaben los feminicidios. Hasta que no haya más violaciones y secuestros. Hasta que la dignidad se haga costumbre. Hasta ese momento la lucha no parará.

Por ahora, más brillantina por favor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.