Adivinanza
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Adivinanza

12/08/2019
Actualización 12/08/2019 - 11:43

El viernes se publicó la información de la actividad industrial al mes de junio. Como era de esperarse, hay contracción en tasa anual en minería y construcción, pero los otros dos componentes, utilerías (electricidad, gas y agua) y manufacturas tienen un pequeño crecimiento: 1.1 y 0.8 por ciento, respectivamente.

A tasa anual, la industria se ha contraído durante ya nueve meses. En octubre estuvo casi en cero, pero del lado negativo (menos cero, dicen), pero desde ahí ya no ha regresado a terreno positivo. La caída de la industria se explica precisamente por las dos actividades que mencionábamos: minería, que lleva ya 73 meses en rojos, y construcción, que ha caído en siete de los últimos nueve meses. El problema en minería es conocido, la producción de petróleo se ha venido contrayendo desde 2004, y sólo en algunos meses logra detenerse, para después regresar a esa ruta. Construcción, en cambio, se ha desplomado a partir de noviembre pasado, aunque lleva ya muchos años con un comportamiento errático.

Comparando este segundo trimestre con el tercero del año pasado, porque es el máximo más reciente y el que todavía debe atribuirse al gobierno anterior, la industria en su conjunto lleva una tasa de crecimiento anual de -3 por ciento, explicada fundamentalmente por minería, que cae -8 por ciento, y construcción, con -7.6 por ciento. Las utilerías quedan ligeramente debajo de cero, -0.6 por ciento, y las manufacturas prácticamente sin cambio: 0.1 por ciento.

Si la comparación la realizamos con el segundo trimestre del año pasado, entonces la industria se contrae -1.9 por ciento, minería -7.6 por ciento, construcción -5.7 por ciento, y los otros componentes son positivos. Utilerías crece 1.1 por ciento y manufacturas 1.4 por ciento. El comportamiento de estos dos es similar al reportado en los años previos. Desde 2016, el crecimiento promedio anual de utilerías es de 1 por ciento y el de manufacturas es de 2 por ciento.

En una perspectiva de largo plazo, utilizando los 25 años para los que tenemos datos comparables (1993-2018), sólo minería presenta contracción, a una tasa promedio anual de -0.4 por ciento. Los demás crecen: utilerías al 4.2 por ciento, construcción 1.5 por ciento y manufacturas 2.3 por ciento. La industria en su conjunto reporta 1.5 por ciento.

Todo esto que le comento sirve para entender mejor lo que ocurre en la economía en este momento. Salvo la construcción, lo demás no está teniendo un desempeño extraño. Podríamos decir que en utilerías estamos teniendo en general un comportamiento positivo, pero hubo una caída importante en noviembre, que baja el promedio. En minería, como decíamos, 80 por ciento es el petróleo, y falta para que eso cambie. Manufacturas mantiene un ritmo bastante razonable, e incluso desde enero está creciendo más que su contraparte en Estados Unidos, que no es algo frecuente. Tal vez el desorden que ha provocado Trump en el comercio exterior de ese país nos esté ayudando.

Así que todo se concentra en la construcción. Esta división tiene tres componentes: Edificación, que incluye construcción residencial, y representa 65 por ciento del total; Obras de ingeniería civil, que es en esencia infraestructura, con 24 por ciento; y trabajos especializados, que aporta el 11 por ciento restante. Edificación ha sido errática, pero se viene abajo desde el cuarto trimestre del año pasado (octubre), y para este trimestre promedia -6 por ciento. Infraestructura viene cayendo desde 2015, por una menor inversión pública, y promedió -6.5 por ciento en este segundo trimestre. La tragedia está en los trabajos especializados, que llevaban dos años creciendo al 7 por ciento, y a partir de octubre se vienen abajo. Este trimestre promediaron -12 por ciento.

En suma, el origen del menor crecimiento, estancamiento, recesión, o como guste llamarlo, es el desplome de la construcción, que tiene su origen esencialmente en el golpe de los “trabajos especializados”, al que se ha sumado la edificación. Sin eso, no dudo que estaríamos creciendo al 2 por ciento, o incluso al 3 por ciento. ¿Qué pudo haber derrumbado los trabajos especializados de la construcción a fines de octubre pasado?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.