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Amante dispendiosa

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Amante dispendiosa

30/09/2020
Actualización 30/09/2020 - 12:13

La producción de petróleo en México durante los primeros ocho meses de 2020 fue casi idéntica a la de todo 2019: en promedio, 1.677 millones de barriles diarios (mbd). Sin embargo, la producción de Pemex pasó de 1.641 a 1.624. Fue el incremento en producción privada lo que impidió una caída.

Si medimos en cuatrimestres la producción de Pemex, nos podremos dar una mejor idea de lo que estará ocurriendo en este cierre de año, es decir, los cuatro meses que nos faltan. Entre septiembre y diciembre de 2018, justo al inicio de este gobierno, Pemex producía 1.7 mbd. En 2019, la producción por cuatrimestre fue de 1.636, 1.635, y 1.651 mbd. Como puede ver, no se logró regresar al nivel previo, y aunque hubo un repunte en el cierre de 2019, no fue muy significativo.

De hecho, se repitió ese leve incremento al arranque de 2020, y entre enero y abril se produjeron 1.68 mbd, pero para el segundo trimestre la producción apenas alcanzó para 1.57, la más baja en mucho tiempo. Sí, hay que irse hasta los años setenta, antes de que Cantarell entrara de verdad en producción, para encontrar cifras similares.

Siguiendo la producción de los nueve grandes campos que tiene Pemex, y que representan dos tercios del total, me atrevo a sugerir que en estos últimos cuatro meses del año se promediará 1.55 mbd, es decir, un poco por debajo de los cuatro meses pasados. Pero la tendencia debe continuar durante 2021, porque no se percibe ninguna razón para que cambie, de forma que para el segundo cuatrimestre del próximo año habremos roto (a la baja) la barrera de 1.5 mbd. En promedio, durante 2021, Pemex producirá poco menos de esa cantidad. Aunque los privados es posible que incrementen notoriamente su producción, veo difícil que el total de crudo extraído en México en el próximo año llegue a 1.7 mbd.

Esto no debería tener mucha importancia, si no fuese porque Hacienda volvió a hacer las cuentas de la lechera, y cree posible que lleguemos a 1.86 mbd. Dirá usted que no es una gran diferencia, por ahí de 200 mil barriles diarios, pero esa misma falla ocurrió en 2020, con un faltante (dicen) de 200 mil millones de pesos. La verdad es que se quedarán cortos, y será del doble, porque se produjo menos, y de forma menos eficiente. Tampoco se percibe aquí algo que pudiese cambiar las cosas, de manera que repetiríamos la hazaña para el próximo año, tal vez un poco atenuada porque iniciaremos con un precio de referencia más bajo.

La conclusión es muy simple, y aburre un poco repetirla mes a mes: la apuesta por Pemex es un error muy serio. No hay manera de incrementar la producción de petróleo sin medidas mucho más profundas, desde revisar personal hasta inversiones en serio, en campos con futuro de verdad. Pero si eso no se hace, ni se eliminan las actividades inútiles y costosas en la empresa, como refinar, los costos seguirán creciendo y la plataforma de producción, decreciendo. Con el tamaño de pasivos que tiene la empresa, es un hecho que está quebrada, y sólo sigue funcionando porque su dueño, el gobierno federal, está dispuesto a hundir cantidades abismales de recursos en ella.

Pero ese dueño, para cumplir sus ilusiones, está teniendo que detener todas sus otras actividades: salud, educación, seguridad pública, resolución de conflictos, promoción económica. Y para evitar que los demás se den cuenta de ello, dedica el poco tiempo que le queda a distraer con rifas, listas de adversarios, promesas incumplibles, autoelogios.

Hay miles de historias de viejos verdes que pierden la fortuna familiar persiguiendo la ilusión de la eterna juventud representada por una amante dispendiosa. Ésta es una más.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.