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Demasiada inercia

13/12/2019
Actualización 13/12/2019 - 12:09

Durante el mes de octubre, la industria en México tuvo una contracción de -3 por ciento contra el mismo mes de 2018, en datos originales. Esta caída es similar a la de diciembre de 2018, y un poco menos grave que la de mayo pasado. En los tres casos, la construcción fue una causa de la caída, porque en diciembre pasado se contrajo -7 por ciento, en mayo -10 por ciento y ahora -9 por ciento. Sin embargo, el otro elemento que aportó a la caída de este mes ya no fue el petróleo, sino las manufacturas.

En diciembre de 2018, la minería (80 por ciento de ello es petróleo) cayó -8 por ciento y en mayo -9 por ciento. En este mes de octubre, apenas -2 por ciento (aunque el petróleo tuvo una caída de -4 por ciento). Pero las manufacturas, que en diciembre pasado quedaron tablas y en mayo casi llegaron a 1 por ciento, ahora caen -1.2 por ciento. Uno pensaría que no es tanto, pero manufacturas representa la mitad de la industria, de forma que no pudo compensar las otras ramas.

Con este, van 12 meses de contracción en la industria, justo a partir de la cancelación de la construcción del aeropuerto (pura coincidencia, claro). Como usted sabe, minería lleva mucho más tiempo en caída, debido a la menor producción de petróleo, que inició hace ya casi 16 años. Pero construcción, con dificultades cíclicas, sí profundizó su caída alrededor de la decisión del aeropuerto. Parecía que lo peor había ocurrido entre mayo y julio, pero los últimos dos datos son otra vez muy malos: septiembre con -8.3 por ciento y octubre con -9.3 por ciento. Lo más grave, en mi punto de vista, es que edificación, que es casi dos terceras partes de construcción, tuvo casi exactamente esas mismas cifras. Esto significa que hay una caída a plomo, que no se logra detener. Las otras dos ramas, infraestructura y obras especiales, no ofrecen mucha esperanza y por eso edificación es tan importante.

Pero bueno, lo significativo del momento actual es la caída en manufacturas. La fuente principal parece ser la automotriz, que, como usted sabe, lleva dos meses muy malos en materia de producción. En octubre hubo una contracción de -16 por ciento en producción de autos, y en noviembre fue de -13 por ciento, por lo que es de esperarse que en ese mes tengamos un comportamiento similar en las manufacturas, una caída cercana a -1.5 por ciento. Por una presentación del director de Pemex en alguna mañanera reciente, supongo que la producción de petróleo en noviembre habrá sido ligeramente superior a 1.7 mbd. Aun así, la industria tendrá una contracción de -2 por ciento en noviembre. El último trimestre apunta a ser igual de malo que el segundo, pero ahora con un sector servicios que ya resiente tanto tiempo de falta de crecimiento.

Aún si no fuese así, el promedio de crecimiento para 2019 será negativo, ya no debe haber duda de ello. Lo que está por definirse es cuánto. No es posible ser más exacto, hasta tener los datos de servicios, al menos para octubre, que se publicarán el 24 de diciembre. Con eso ya podremos imaginar mejor el cierre del año, especialmente porque las tendencias de ventas al mayoreo y servicios financieros e inmobiliarios son muy importantes para ello.

Para el próximo año, hay expectativas más altas, centradas especialmente en un repunte de la inversión. Como veíamos al hablar de construcción, hasta octubre no hay mejoría alguna, al contrario. Ignoro si la aprobación del protocolo adicional al T-MEC llene de emoción a los inversionistas, o quieran esperarse a la decisión sobre el Tratado mismo. En este segundo caso, no habría modificación en la tendencia al menos hasta la segunda mitad del próximo año.

En conclusión, lo que platicamos esta semana se refuerza: todo depende del petróleo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.