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18/07/2019

Finalmente, el plan de negocios de Pemex apareció ayer miércoles por la mañana. Incluye las gráficas del PowerPoint de la mañanera, y algunos detalles más. La respuesta que dio Moody’s al plan fue que se están subestimando las necesidades de recursos para Pemex. Es decir, que el gobierno tendría que aportar más para evitar problemas de pago de la empresa.

Lo que el gobierno compromete en el plan de negocios es reducir el cobro de impuestos (más bien derechos) a Pemex, por 45 mil millones de pesos en 2020 y 83 mil millones en 2021. En esos dos años, además, aportará 66 mil millones en 2020 y 38 mil millones en 2021 para la construcción de la refinería, que dicen que entrará en operación en 2022, aunque aún se contabilizan 37 mil millones de pesos del gobierno federal para ese año. Un total de 269 mil millones de pesos hundirá el gobierno en Pemex. Más de la mitad de esto es para construir la refinería.

Para las finanzas públicas es un sacrificio importante. El año pasado, para tener comparación, el gobierno mexicano gastó en toda la administración federal, contando los poderes y organismos autónomos, 1.28 billones de pesos. Esto significa que su apoyo a Pemex representa el 9% de todo ese gasto. No sé si crean posible recortar otro 10% a las secretarías a las que ya ahorcaron durante este año. Los otros segmentos del gasto programable, ramos generales y empresas, aunque son mayores (1.7 y 1.8 billones en 2018, respectivamente) no pueden recortarse. A menos que quieran tomar el dinero del IMSS o el ISSSTE, eliminar aumentos salariales a la burocracia, o quitar dinero a los gobiernos de estados y municipios.

Hasta mayo, la recaudación del gobierno se mantiene, en buena medida debido al IEPS de gasolina y diesel, que como usted recuerda fue elevado al máximo en la administración pasada para hacerle el favor a López de entrar con ingresos razonables, y poder decir que él no le subió a los combustibles. En impuesto sobre la renta todavía hay un crecimiento real al mes de mayo, de poco más de 1%, pero en IVA ya no. Los ingresos petroleros han sido menores de lo esperado, por la caída de producción, y no parece que se recuperen en el resto del año. En los primeros cinco meses de 2019 los ingresos petroleros son 55 mil millones inferiores al mismo período de 2018.

Ayer decíamos que al no alcanzar el financiamiento del gobierno a Pemex, los bonos de la empresa están en riesgo, y las calificadoras pueden bajar su calificación. Pero esto implicaría una segunda calificación en basura, y obligaría a muchos a vender su participación en esa deuda, provocando una corrida. Al mismo tiempo, el esfuerzo presupuestal para el gobierno puede ser excesivo, provocando también una reducción en su calificación, aunque ahí tenemos dos escalones antes de la basura.

El gobierno va a tener que explicar muy bien de dónde piensa sacar el dinero que entregará a Pemex para evitar la descalificación. Pero Pemex tendrá que demostrar que sí le alcanza con eso, y no nada más con gráficas de ilusiones. Una solución más sencilla sería olvidarse de Dos Bocas, pero no parece que sea aceptable para el gobierno. También ayudaría regresar a los “farmouts” y no a los contratos incentivados, y evitar que la CFE continúe su pleito con los constructores de gasoductos.

El camino elegido por el actual gobierno, destruir lo que se tenía y regresar a los años setenta, no es viable. El que lo diga esta columna no importa mucho, pero cuando lo digan las calificadoras implicará una elevación en el costo del financiamiento, y un ajuste importante en el valor del peso. Ni entonces entenderán.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.