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03/10/2019
Actualización 03/10/2019 - 10:43

El indicador adelantado del Institute for Supply Management de Estados Unidos para el sector manufacturero en el mes de septiembre fue de 47.8 puntos. Este índice está construido de forma tal que cuando el valor supera los 50 puntos, se espera un incremento de actividad, mientras que cuando está por debajo, se anuncia contracción. Es el segundo mes que se encuentra por debajo de los 50 puntos, pero el nivel fue realmente sorprendente. Desde la Gran Recesión de 2008-2009 no se veía una medición igual, ni una caída tan fuerte en dos meses.

Esto significa que la industria de Estados Unidos tendrá un mal comportamiento durante septiembre, que podría llegar a ser una contracción de -3 por ciento anual. Y apunta a un periodo de varios meses de caída, que no necesariamente se convertirán en una recesión en Estados Unidos, pero sí pueden bajar notoriamente el crecimiento de ese país.

Para nosotros, que exportamos a la industria una parte muy relevante de lo que vendemos a Estados Unidos, es una muy mala noticia. Es muy probable que varios productos que vendemos no sufran mucho, porque van directamente a los consumidores, pero otros sí tendrán una demanda menor, desde el mes que ya pasó. Aunque la influencia de la economía estadounidense en México ha sido fuerte por muchas décadas, no cabe duda que hoy es un poco mayor, porque la economía interna se ha frenado desde hace más de un año. De hecho, tenemos una contracción cercana a 2 por ciento en la demanda interna nacional, que no se percibe cuando se revisa el PIB, porque la demanda externa compensa casi toda esa caída.

Para tener una mejor idea de lo que puede ocurrir en 2020, es necesario imaginar cómo esta contracción de la industria, que ya es un hecho, puede impactar la política de Estados Unidos. Para nosotros, en al menos dos sentidos: la aprobación del T-MEC y la estabilidad de Trump en la presidencia. Se trata de un análisis muy complicado, inseguro, que involucra no sólo variables macro, sino decisiones de ciertas personas muy relevantes, especialmente de la presidenta de la Cámara baja de ese país, Nancy Pelosi.

De ella depende la conducción del proceso de impeachment, pero también la posibilidad de que se ponga a votación la aprobación del T-MEC. En condiciones de contracción económica, lo primero mejora su panorama, mientras lo segundo se complica. Y, visto en la dirección opuesta, el impeachment, al incrementar la incertidumbre, agrava la situación económica, mientas que la aprobación del T-MEC podría moverla en sentido contrario. Es decir, hay un círculo vicioso entre la caída manufacturera y el impeachment, mientras que habría una posibilidad de tener uno virtuoso con el T-MEC. Sin embargo, la importancia de este segundo tema es significativamente inferior a la discusión de si Trump debe o no continuar en la Casa Blanca.

Con base en esto, es mucho más probable que las cosas se descompongan en los próximos meses, provocando un impacto no menor en las exportaciones mexicanas. Por cierto, no es sólo Estados Unidos el que sufre en materia manufacturera, Alemania está en peor situación. En ese país, todo este 2019 el indicador PMI ha estado por debajo de los 50 puntos, y en septiembre fue de 41.3. Aunque se trata del peor país en Europa en este indicador, también hay que recordar que es el motor manufacturero del continente.

En suma, hay malas señales desde el resto del mundo, que golpearán a la economía mexicana en el momento más vulnerables desde hace 30 años. Yo sé que no quieren recordarlo, pero desde la renegociación de la deuda (Plan Brady, 1989), México no había estado en condiciones tan débiles frente a la economía internacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.