Menos cero
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Menos cero

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Menos cero

27/08/2019
Actualización 27/08/2019 - 11:40

El Producto Interno Bruto en el segundo trimestre del año, con datos desestacionalizados, alcanzó la cifra de 18.537 billones de pesos, de acuerdo con la publicación de Inegi del viernes pasado. Durante 2018, el PIB fue de 18.536 billones, lo que significa que el crecimiento en estos seis meses es de prácticamente cero. Con exactitud, es de 0.006 por ciento. Todavía no llega al menos cero, gazapo presidencial que se ha vuelto jocoso, pero ya se acerca.

El Indicador Global de Actividad Económica, que no es exactamente el PIB, pero lo aproxima mensualmente, promedió un crecimiento de cero en el segundo trimestre, lo que puede ser una buena noticia, porque se detuvo la caída que veníamos observando desde octubre pasado. Todavía no podemos saber mucho del mes de julio, aunque esta semana se publica la información de la balanza comercial, que será importante para estimar el comportamiento del mes. Hasta hoy vemos un comercio menos dinámico, algo similar en servicios financieros y en inmobiliarios, y en empleo una dinámica no muy diferente a los meses previos. También el petróleo sigue cayendo al mismo ritmo, prácticamente hablando.

Sin imaginar entonces lo que haya ocurrido en este segundo semestre, le insistiría que sí es buena noticia que el crecimiento haya sido de cero en el primero, porque la amenaza de una contracción era bastante elevada. Como ya hemos comentado, la menor dinámica tiene su origen en una caída muy importante en inversión, acompañada de una contracción menos profunda en el gasto del gobierno. Aunque muchas personas han insistido que esto suele ocurrir al inicio de las administraciones, la caída actual es más profunda y duradera que la de cualquier otra reciente. Probablemente desde el inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, que ocurrió en la peor crisis económica moderna, sea este el inicio menos exitoso.

Lo que ha impedido la contracción ha sido la resistencia del consumo (ahora les gusta decir resiliencia), y que varios otros servicios traían muy buen comportamiento. Comunicaciones crecía 4 por ciento, por ejemplo, hasta septiembre. Desde octubre, promedió 1.3 por ciento. Si nada más consideramos el primer semestre de 2019, promedió 0.1 por ciento, y si sólo vemos el segundo trimestre, está en -0.4 por ciento.

Algo parecido ocurre con servicios financieros e inmobiliarios, que crecían 2.6 por ciento hasta septiembre, y más o menos lo mismo, en promedio, desde octubre. Pero en el primer semestre el promedio fue de 2.1 por ciento, y en los últimos tres meses de 1.5 por ciento. No lo aburro con los demás servicios, que tienen un comportamiento parecido. El único que se mueve diferente es servicios de apoyo, como ya hemos comentado en otras ocasiones. Este rubro crecía 3.7 por ciento hasta septiembre, pero desde octubre crece 4.8 por ciento. En el primer semestre, 5.2 por ciento, y en el último trimestre, 4.1 por ciento. Espero poder averiguar algún día qué ocurre ahí, pero tengo la preocupación de que esté ocurriendo un ajuste empresarial, 'tercerizando' actividades por alguna preocupación política. Pero es algo que hay que investigar.

Si la inversión continúa deprimida, es difícil esperar crecimiento económico (ah, y mucho menos, “desarrollo” como dice aquel). Lo más razonable para este año es estimar crecimiento cero, y algo similar para los siguientes años. Sin duda por puro efecto comparación habrá algo de crecimiento, pero nada relevante, me parece. El gobierno no tiene cómo impulsar la economía, como será evidente cuando tengamos el Presupuesto, y el sector externo tampoco parece que vaya a ser muy dinámico los próximos años, en este entorno de guerra comercial que comentamos ayer. Tampoco se avizora una crisis, a menos que se cometa el error de apostar el país para 'salvar' Pemex.

En pocas palabras, tenemos una economía que va a ir dando lástima, hasta que se cometa un error. Claro que también podría cometerse un acierto pero, la verdad, lo dudo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.