No hay cambio
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

No hay cambio

COMPARTIR

···

No hay cambio

01/08/2019
Actualización 01/08/2019 - 8:27

Ayer Inegi publicó dos cosas relevantes: el PIB oportuno al segundo trimestre, y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, ENIGH 2018. Hablaremos con calma de la ENIGH, porque es un mundo de información, así que hoy podemos concentrarnos en el tema del crecimiento. O su ausencia.

El crecimiento en el segundo trimestre de 2019, comparado con el primero, fue de 0.1 por ciento (o 0.05 por ciento, sin redondeo). Se esperaba un dato ligeramente peor, -0.2 por ciento. Este pequeño movimiento resulta de un crecimiento cero en la industria y de 0.2 por ciento en servicios.

El dato oportuno del PIB es una estimación que después se corrige con el dato preliminar, que se publicará el 23 de agosto, y dentro de unos años se tendrá el dato definitivo. El oportuno es útil para tener una idea general de lo que ocurre, y el preliminar es el que más se usa. La diferencia entre estos dos promedia 0.1 por ciento, pero se mueve de -0.2 a 0.2 por ciento. Dicho de otro modo, el dato publicado ayer es que la economía creció entre -0.1 y 0.3 por ciento durante el segundo trimestre.

Ahora bien, tenemos otro indicador de actividad económica, el IGAE, que se publica mensualmente. El último dato es el de mayo, y para entonces la industria crecía -0.4 por ciento y los servicios 0.2 por ciento (considerando el dato muy alto de los servicios de apoyo que comentamos hace unos días). Lo que nos dice el PIB oportuno es que hubo una recuperación importante en la industria, y se mantuvo el comportamiento en servicios. Ambas cosas parecen difíciles de explicar.

En la industria, usted recuerda, la mitad la aportan las manufacturas, y la otra mitad se reparte entre construcción y minería. Esta última debe haber caído -8 por ciento en junio, igual que en meses anteriores, porque su componente más importante, la producción de petróleo, cayó 10 por ciento en ese mes, contra el año anterior. La construcción, que en mayo se hundió 9 por ciento, es difícil que se haya recuperado mucho durante junio, y lo mismo debió haber ocurrido en manufacturas, especialmente cuando recordamos que hubo una caída en producción de vehículos de -4.5 por ciento en ese mes.

En servicios, si no consideramos el salto de servicios de apoyo que mencionamos, el crecimiento entre abril y mayo habría sido cero, y eso es lo que deberíamos esperar para junio, porque no hay ninguna información que nos haga pensar diferente.

El PIB no se mide de la misma forma que el IGAE, y por eso los datos no necesariamente coinciden, especialmente en un trimestre cualquiera. Lo único que estoy tratando de poner en evidencia es que las estimaciones tienen márgenes de error, y hay que tener cuidado con imaginar que porque el PIB oportuno fue de 0.1 por ciento, ya hemos tocado fondo y podría iniciar una recuperación.

La información que más preocupa en ese sentido es lo que ocurrió con las importaciones durante junio, que creo que no se ha atendido lo suficiente. Una contracción de -6.3 por ciento en importaciones no petroleras apunta a una caída en la actividad económica compatible con el resultado oportuno del PIB en datos originales (y no desestacionalizados): -0.7 por ciento.

Creo que vamos a tener que esperar al 23 de agosto, cuando se publicarán el IGAE de junio y el PIB en versión preliminar, y al 27, que se publica la balanza comercial a julio, para poder saber si ya tocamos fondo o estamos todavía en proceso de descenso. De cualquier forma, esta columna insiste en que hay una descomposición al interior de la economía que no se percibe cuando uno sólo ve el comportamiento de un indicador agregado, sea el PIB o el IGAE. Seguiremos en el tema.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.