Resultados del Coneval
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Resultados del Coneval

COMPARTIR

···

Resultados del Coneval

31/07/2019
Actualización 31/07/2019 - 14:07

Hoy, Inegi ha publicado el dato del PIB al segundo trimestre, en su versión adelantada (oportuna), y hacia mediodía dará a conocer los resultados de la ENIGH 2018. Con esta información, el Coneval calculará los índices de pobreza, siguiendo su metodología y definiciones, y la publicarán en unos pocos días. Es un trabajo que realizan cada dos años, que es la periodicidad de la Encuesta.

Sin embargo, lo más importante de la actividad del Coneval no es la medición de la pobreza, sino la evaluación de los programas sociales del gobierno. Los indicadores de pobreza y bienestar son relevantes, porque es contra ellos que se mide la efectividad de dichos programas. El Coneval realiza una etapa muy importante del llamado ciclo de política pública, la evaluación. Pero no interviene en las otras etapas, como el diagnóstico, formulación o implementación. No es su responsabilidad, pues, si hay más o menos pobreza o bienestar.

Para muchos, el párrafo anterior es obvio, pero no para todos, incluyendo al presidente. Lo que ha ocurrido los últimos días con respecto al Coneval ha permitido evaluar con claridad no la política pública, sino al presidente mismo.

Primero, el presidente no tiene una idea clara de qué son las políticas públicas, ni mucho menos del ciclo mencionado. Segundo, su decisión de destruir buena parte de la capacidad de gobierno, para obtener recursos y destinarlos a sus programas clientelares y proyectos faraónicos, es verdaderamente grave. Esto ya lo habíamos comentado en referencia a otras dependencias (incluyendo Salud, por ejemplo), pero ahora se hizo público por el artículo que publicó el ahora exsecretario ejecutivo del Coneval, reclamando un poco de racionalidad en ese proceso.

Esto nos lleva al tercer elemento: la renuencia del presidente a los reclamos. Menos de 72 horas después de publicado el artículo de referencia, el secretario ejecutivo fue removido. Esta decisión, con respecto a un órgano autónomo, nos lleva al cuarto elemento: López Obrador no quiere organismos autónomos, ni evaluación de ningún tipo. Su idea de gobernar consiste en que sus deseos y órdenes sean acatados sin reclamo o miramiento alguno. Como también hemos insistido por meses: se trata de concentrar todo el poder en su persona.

Pero eso no es todo. En un evento en Zongolica, el domingo, López Obrador decidió preguntar a los asistentes si conocían o no al Coneval, para después decir que el secretario ejecutivo ganaba más de 200 mil pesos mensuales. Si los habitantes de Zongolica conocen o no al Coneval es absolutamente irrelevante, pero su afirmación sobre el sueldo es algo peor: una mentira. Como lo evidenciaron algunos periodistas el mismo domingo, el sueldo del funcionario no llegaba a la mitad de esa cifra, y era además un dato público, accesible en el portal de transparencia.

Finalmente, el presupuesto del Coneval asciende a poco más de 440 millones de pesos en este 2019, lo que representa 0.008 por ciento del Presupuesto total del sector público federal. O, si gusta otra comparación, dos terceras partes de lo que López Obrador ha decidido regalar a cada uno de los tres países del Triángulo del Norte: El Salvador, Honduras y Guatemala. Esta columna no tiene objeción a la ayuda internacional, pero le es imposible entender por qué esa ayuda puede ser mayor que los recursos destinados a evaluar la política social del gobierno.

En suma: El resultado del affaire Coneval es que podemos saber que tenemos un presidente mentiroso, autoritario, incapaz de entender cómo funcionan las políticas públicas, pero muy capaz de atacar la imagen de un ciudadano que se opone a sus arbitrariedades. Es presidente con todo derecho y legitimidad, pero también es claramente incompetente y mala persona.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.