Futbol mexicano, tan capaz como autodestructivo
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Futbol mexicano, tan capaz como autodestructivo

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Futbol mexicano, tan capaz como autodestructivo

15/11/2019

México está en la final del Sub 17… otra vez. Con benditos o malditos penales... qué más da, la idea era llegar al último partido.

Es innegable el sentimiento de alegría y júbilo pero, al mismo tiempo se experimenta coraje, frustración, y al ver que nada cambia, impotencia.

No se es finalista por casualidad, nunca, mucho menos si esto se repite en cuatro de las más recientes ocho ediciones del torneo mientras que en dos ocasiones más se alcanzaron las semifinales; es decir, de los ochos torneos jugados desde el 2005 (año en que México consiguió su primer título), cinco veces se ha estado entre los cuatro mejores del mundo lo que claramente demuestra que se es potencia a nivel mundial.

Pero tristemente, y con el pasar de los años, se demuestra también que el futbol mexicano es autodestructivo al no saber o querer sacarle el mayor de los provechos a todas estas generaciones.

Se demuestra también que el sistema de competencia no ayuda, que los procesos de crecimiento y madurez son malísimos; que los visores o entrenadores de las siguientes categorías tienen deficiencias claras. Que existen vicios y métodos corruptos entre promotores, entrenadores y directivos que impiden la salida de los jugadores nacionales porque tenemos una Liga a la que no le ocupa ni preocupa el alto número de plazas para el futbolista extranjero. Una Liga que poco vela por sus estándares de calidad y que le permite el ingreso a cualquiera con tal de que tenga un pasaporte que no sea mexicano. Y no hablo con la bandera como escudo sino con números y estadísticas que ponen en evidencia un sistema fallido en cuanto a calidad y cantidad.

Un futbol mexicano tan competente para crear como para destruir.

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.