La Cruz del Azul
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La Cruz del Azul

10/09/2019

Pensaba emitir mi opinión sobre Cruz Azul y su lamentable semana donde en menos de tres días corrieron al entrenador, regresaron dos viejos y rivales directivos del club, les renunció el más valioso que tenían en la estructura (Ricardo Peláez), contrataron un nuevo entrenador y, mientras todo esto sucedía, el patrón fuera del país porque andaba de festejo.

El caso es que hasta este lunes por la noche tendremos voz de Guillermo Álvarez, por tal motivo, escribir sin conocer lo que va decir, es como concluir “Cuna de Lobos” sin saber qué carajos iba a suceder con doña Catalina Creel, así que mejor espero y mañana le seguimos, total, todo puede suceder, es como cuando leíamos los libros de Raymond Almiran Montgomery, “Elige tu propia aventura” donde todo podía pasar y cada final era sorprendente. Y eso es precisamente Cruz Azul, un equipo que semana a semana, torneo a torneo, cambia su destino con finales sorprendentes aunque, a decir verdad, se ha vuelto predecible ya que sin importar el rival, el estadio, los jugadores, el entrenador, sabemos que termina perdiendo.

Tal y como ha perdido esta semana en términos de credibilidad, y no solo en materia deportiva.

Pero es Cruz Azul, donde las cosas nunca cambian. No importa quién esté enfrente mientras los de atrás se sigan manejando como lo han hecho.

Para cuando usted esté leyendo este texto, Billy Álvarez habrá tratado de explicar lo inexplicable y confirmado que es, de manera voluntaria o involuntaria, parte y aval de este nuevo terremoto celeste.

Las cosas volverán a ser como antes, aunque de confirmar la presencia de Víctor Garcés en el equipo, con un director deportivo que ponga voz y cara a las decisiones que se tomen más arriba aunque esto los lleve más abajo. Un director deportivo que obedezca y no cuestione. Un títere, pues.

Es el Azul de hoy, uno que parece cargará con la Cruz muchos años más.

He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.