El suelo, tesoro finito
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El suelo, tesoro finito

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El suelo, tesoro finito

06/12/2019
columnista
Glenda Castillo
Miscelánea de Arte y Cultura

Lo que soporta tus pasos sostiene también la vida, nutre el maíz de la tortilla y da color a los cerros, de él emergió nuestra cultura y en él habita, el suelo es todo eso y más, es tanto que a veces cuesta definirlo: “para una ama de casa el suelo puede ser la tierra con la que juegan los niños y ensucian la ropa; para un ingeniero, por ejemplo, el suelo es un sistema en donde se pueden construir casas y se puede urbanizar; para el agrónomo es el sostén de sus plantas”, para la científica Pilar Ortega, investigadora del Instituto de Geología de la UNAM, es el hábitat más complejo de la Tierra.

El suelo es la capa superficial de la corteza terrestre, contiene agua, gases, compuestos inorgánicos, materia de organismos muertos, nutrientes y vida, aunque cuenta Pilar que apenas se conoce el uno por ciento de los organismos que viven en él. Lo que sí ha quedado claro desde hace mucho es que es uno de los recursos naturales más preciados del planeta y que México es riquísimo en ellos, hay tantos tipos como climas y paisajes, en total, el país contiene 87 por ciento de la diversidad de suelos identificados en todo el mundo; cada uno cumple diversas funciones ecológicas como regular el clima, capturar y almacenar carbono, recargar el manto acuífero y conservar el agua.

Tanta es la trascendencia de los suelos que en 2013 la Asamblea General de la ONU designó el 5 de diciembre como el Día Mundial del Suelo, el objetivo es divulgar la importancia de su calidad para la seguridad alimentaria, el buen estado de los ecosistemas y el bienestar de la humanidad. Los suelos son un recurso natural finito de recuperación muy larga, “más de cien años puede tomarle a un proceso la creación de un centímetro de suelo”, indica Pilar Ortega; por el contrario, se les daña muy rápido, sembrar, talar y construir o indiscriminadamente los deteriora y nos enfrenta a una restauración cara y tardada.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), más de 60 por ciento de los suelos del país presentan problemas de degradación en diferentes niveles, entre las causas se cuentan efectos naturales como la erosión por el viento, pero principalmente acciones humanas como la contaminación y el uso agrícola y ganadero. Este Día Mundial del Suelo es buen momento para revisar las acciones que individual y colectivamente emprendemos a favor o en contra de la preservación y restauración de los suelos ¿Qué medidas tomamos para que la huella de nuestros pasos por el planeta sea más verde?

Para saber más al respecto visita http://www.un.org/es/events/soilday/ .

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.