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Libélulas

24/07/2020
columnista
Glenda Castillo
Miscelánea de Arte y Cultura

Las libélulas habitan en el planeta mucho antes que nosotros, los fósiles más antiguos datan de hace 360 millones de años, y desde siempre nos han fascinado sus acrobacias: pueden volar hacia delante y hacia atrás, subir, bajar, detenerse abruptamente y permanecer suspendidas en el aire para luego acelerar y, según la especie, alcanzar hasta 98 kph. Por esta y otras cualidades, muy temprano ocuparon un lugar simbólico dentro de distintas culturas del mundo, a veces negativo y otras positivo, por ejemplo, en el México prehispánico, para los mexicas eran seres malignos del aire, para los teotihuacanos representaban la pureza del agua.

Hoy a estos insectos se les reconoce como importantes miembros de nuestra megadiversidad. De acuerdo con Enrique González Soriano, curador de la Colección Odonata (Instituto de Biología de la UNAM), “en México tenemos alrededor del siete por ciento del total mundial de las libélulas, son alrededor de 360 especies”. La mayoría se localizan en lugares tropicales: Veracruz, Oaxaca y Chiapas.

No pocas personas recuerdan que hasta hace unas décadas, en la CDMX se avistaban libélulas en el verano, durante la época de lluvias, aunque con la pérdida de suelos, lagos y ríos, dejaron de observarse, pues necesitan agua, su vida comienza debajo de ella como huevo; continúa ahí en forma de ninfa o larva y es hasta que maduran cuando salen a la superficie. “El ciclo de vida completo es variable, por ejemplo, en lugares de altitudes elevadas, las larvas pueden durar algunos años como larvas; hay reportes de algunas especies que duran 7 años como larva y el adulto dura solamente un mes”, explica González Soriano, y agrega que hay especies identificadas como colonizadoras que aparecen en cuerpos de aguas efímeros, como charcos y estanques, su ciclo de vida también es corto, algunas duran 24 horas en su forma adulta.

Cual sea la duración de su ciclo de vida, de la libélula depende el equilibrio de su entorno, “son depredadores tanto las larvas como los adultos, dentro del agua regulan las poblaciones de otros organismos acuáticos, por ejemplo, peces, o renacuajos, u otros insectos”, fuera del agua depredan otra gran cantidad de insectos, entre ellos los mosquitos que transmiten enfermedades como el dengue, el zika y chikungunya, así que también son controladores de plagas y enfermedades.

En 2019 se dio a conocer el estudio Worldwide decline of the entomofauna: A review of its driversel, el cual reportó un descenso del 2.5% anual de insectos, y de no tomar medidas, pronostica la extinción del 40% de las especies del mundo en próximas décadas, dentro de los más afectados está la orden odonata, a la que pertenecen las libélulas. Solo se necesita una cosa para que no pervivan solo como símbolo: preservar los cuerpos de agua y el entorno en el que viven.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.