Hablemos de toros
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Hablemos de toros

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Hablemos de toros

04/08/2020
columnista
Rafael Cué
La Fiesta Está Viva

Una de las vertientes más ricas que emana de la cultura de la tauromaquia, es la de hablar y escuchar hablar de toros; la segunda, para mí, es la de mayor valor. De esta cultura, que se encuentra documentada en miles de tomos desde hace cientos de años, su mayor caudal se ubica en la expresión oral de los protagonistas, me refiero muy puntualmente a toreros y ganaderos, ya que los periodistas y comunicadores ejercemos como intérpretes de lo que sucede.

Tener la oportunidad de escuchar hablar bien de toros, de leer párrafos cuyo contenido desmenuce la autenticidad de un ejercicio espiritual por la vía del encuentro de dos cuerpos que ponen a disposición de la muerte, uno el arte y el otro la bravura, eso es un privilegio.

La afición a los toros es uno de los ejercicios más autodidactas que existen. El conocimiento ahí está, puede encontrarse en los libros, en alguna crónica o en el delicioso contenido de una tertulia donde el fin no es largar, taurinear o chismear, sino hablar de toros, de toreo, de bravura, de conceptos, de gestas pasadas, de toros míticos, de la verdad que inunda este ejercicio espiritual que es la tauromaquia; incluso por la vía del arte, el mayor de los sustentos de esta cultura, sin arte y emoción la tauromaquia no tendría sentido.

La pandemia que vivimos nos ha llevado por distintas etapas, la manera de afrontarla en distintos países ha arrojado diversos resultados en salud y economía. Lo mismo pasa con la tauromaquia, la imposibilidad por obvias razones de ofrecer corridas de toros con presencia de público, ha provocado distintas vertientes de posibles soluciones, algunas buenas, otras no tanto, pero todas con un gran valor de convicción y dignas de analizarse.

El medio taurino lleva anquilosado décadas, el sistema que antes funcionaba por la importancia que tenía la tauromaquia en la sociedad y la escasa oferta de entretenimiento que había, hoy es obsoleto, para muestra la preocupante baja en la asistencia a los tendidos en la mayoría de los casos.

Hoy es tiempo de reflexión, de proponer y sumar con la apertura de quien comparte una afición, y que más que nunca requiere unión para sobrevivir como una minoría dentro de una sociedad sin valores ni respeto a lo que nos apasiona.

Introspección profunda de cada uno de los estamentos taurinos, teniendo en cuenta la premisa de que nadie es indispensable. Cuando un torero se va, surge un nuevo nombre que ilusiona. Cuando una ganadería desaparece, otro romántico compra vacas y toros para iniciar su sueño. Los protagonistas en la Fiesta no tienen nombre propio, siempre habrá un torero, siempre habrá un ganadero que sueñe con la embestida perfecta, lo que no puede desaparecer es el aficionado, a él nos debemos y por él debemos intentar ser los mejores en lo que hagamos por amor al toro y al toreo.

Este receso en plaza es una gran oportunidad de generar a partir de la crisis, una o varias soluciones y mejoras. El espectáculo en sí cuenta con la fuerza y belleza suficientes para permanecer años; en manos de todos y cada uno de los que llevamos el toro tatuado en el alma, está encontrar la manera de adecuar las formas a los tiempos que corren.

Hablando se entiende la gente, hablando se enriquece la cultura y se hereda el gusto y la forma de vivir de quienes abrazamos estos valores. Si bien hoy no es permitido dar toros con la posibilidad de que el público asista, al mismo tiempo tenemos al público ávido de ver toros, atento a las redes, pendiente de la televisión y con ganas de sentir, si no in situ, de manera virtual la incomparable belleza y emoción de cualquier actividad donde intervenga un toro, una vaca brava y un torero.

Mientras tanto, leamos de toros, gocemos de las artes plásticas inspiradas por el toreo, hablemos de toros con respeto, con humildad de aprender y escuchar a toreros y ganaderos.

Como ejemplo el esfuerzo realizado en redes por Tauroespectáculos para llevar al aficionado y público en general estos conceptos, El Financiero TV lo abraza en Tiempo de Toros, trasmitiendo los sábados a las 17:00 hrs. “El Encierro”. No se pierda los conceptos de toreros y ganaderos en tertulias que aman la tauromaquia. Gracias a El Financiero la tauromaquia encuentra un espacio de difusión con el contenido y pasión que merecen estos tiempos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.