¡Qué alegría!
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¡Qué alegría!

01/10/2019
columnista
Rafael Cué
La Fiesta Está Viva

Las novilladas siempre brindan alegría, se trabaja en el presente para garantizar el futuro, generando toreros nuevos que el día de mañana se convertirán en Figuras del toreo. Los nombres muchas veces resultan desconocidos, son quizá los muy aficionados quienes dan seguimiento puntual a los chavales que empiezan su andar en el toreo. No suelen ser tardes de relumbrón, ni grandes eventos sociales como las citas claves de la Temporada, La Corrida Guadalupana o el 5 de febrero, por poner algunos ejemplos.

En los festejos menores se vive con intensidad el toreo, existe la posibilidad de descubrir y conocer a la próxima Figura, y también la dureza de presenciar a tantos y tantos que lo intentan y se quedan en el duro camino de soñar con ser Figuras del toreo.

De vez en vez surgen camadas de varios novilleros que ilusionan; estamos en esa época, puedo nombrar varios que si son bien llevados, apoyados y sobre todo medidos con buen criterio taurino, pueden alcanzar sus sueños sin necesidad de cortar tres orejas cada tarde, por ejemplo: Juan Pedro Llaguno —que torea este viernes y que es un pedazo de torero, elegante, con sevillanía y arte—, Héctor Gutiérrez, José María Hermosillo, Iván Hernández, José Sainz, José María Mendoza —que también torea el viernes—, Curro Durán, Isaac Fonseca —quien triunfa en España—, Diego San Román, Cristian Antar, Sebastián Ibelles, y alguno más, como Eduardo Neyra, quien a pesar de llevar muy pocas novilladas no ha dejado de cortar orejas, lo hizo en Guadalajara el domingo 22, y antes de ayer, en La México; tiene Eduardo la actitud de novillero, se entrega, compite, lo intenta todo y le echa mucho valor, con esto suple la lógica falta de oficio que sólo se adquiere toreando; se le ve avanzar de novillo a novillo y tarde a tarde, conecta con la gente porque transmite alegría por torear, no anda en plan maestrito y goza en la cara de los novillos; brillante futuro le espera.

Quien despierta alegría en los aficionados es el hidrocálido Miguel Aguilar, hermano menor del gran Mario, torerazo a quien recordaremos siempre con admiración, respeto y nostalgia por su concepto del toreo clásico, elegante y bello.

Miguel ya da de qué hablar, aficionados buenos hablan de él; ha triunfado en España, su concepto se apega al de su hermano y al de los grandes toreros de la historia. Clasicismo y elegancia natural, sin imitar a nadie, siendo siempre él mismo. El valor no lo vende, lo utiliza para torear, y torear bien. Tiene la intuición natural y determinación de colocarse donde embisten los novillos, para lo que se requiere valor del bueno. Tiene muy buena planta, simpatía y transmite que el toreo es su pasión. En sus maneras se aprecia el temple, todo despacio y todo con torería, sin cursiladas ni poses exageradas. Su elegancia es natural, tiene buen porte y excelente concepto, le funciona la cabeza delante del toro y cuenta con argumentos técnicos para estar bien con todo tipo de novillos, lo vimos el domingo, al bueno lo cuajó toreando por bajo, muy reunido y acompañado; al que resultó complicado le pudo, le tomó la distancia y el ritmo de inmediato, no era fácil su segundo, pero terminó dominándolo con bello toreo de poder a poder por la cara en faena de aspecto antiguo y muy torero, a ese novillo le cortó la oreja.

Miguel Aguilar es de esos toreros que hay que ir a ver, podríamos decir que encabeza una buena camada que las empresas y los aficionados debemos apoyar. Este sábado va a Juriquilla, alternando con Héctor Gutiérrez y Diego San Román, ante novillos de Montecristo; repiten al día siguiente en Guadalajara ante astados de San Martín, y se rumora por ahí que la tercia actuará en La México el domingo 13 de octubre.

Así que ya está avisado, hay una lista interesante de novilleros, no hay pretexto para no ir, dejen a los aficionados quejumbrones en casa. Lleve a sus hijos, nietos, sobrinos y vamos a los toros en familia, hagamos nuevos aficionados; el domingo en La México vi muchos niños, todos disfrutando al lado de sus padres.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.