Viva el México taurino
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Viva el México taurino

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Viva el México taurino

15/09/2020
columnista
Rafael Cué
La Fiesta Está Viva

Hoy es un día grande para los mexicanos, algo pasa en el alma y el corazón el 15 de septiembre, que nos inflama el pecho de orgullo por nuestro país, el México que todos soñamos ser, el del color, las tradiciones, la historia, la alegría de su gente, la belleza de sus playas, la inmensidad de sus sierras y desiertos.

A menudo me pregunto dónde está ese México, no lo encuentro al ver las patéticas manifestaciones de la gran mayoría de los políticos hoy en cargos públicos. Lamentable, vergonzosa e indignante la sensación al ver la “actuación” de la senadora de la República, Jesusa Rodríguez, que no termina por entender que su puesto es para servir a los mexicanos, no para expresar sus creencias, fobias, complejos e incapacidades. Si lo suyo es el “performance”, pida licencia y deje de torturar a los mexicanos.

En la cultura de la tauromaquia uno de los principales valores es el respeto a las jerarquías y a la antigüedad. El primer espada es el director de lidia, el de más experiencia y al que le honra fungir como el diestro de mayor sabiduría. Esto viene de siglos atrás, donde los mayores lideraban los pueblos basándose en su conocimiento y experiencia. Hoy que tenemos un gabinete plagado de gente mayor, pensaríamos que la sabiduría y experiencia serían grandes atributos en su gestión; pero en lugar de ello padecemos los rencores y complejos de quienes lejos de desempeñarse con autoridad moral, quedan desnudos por su nula calidad moral y vocación por engrandecer a México.

La tauromaquia ejerce en las plazas de toros la más pura democracia, el público (pueblo) manda, y si bien hay un juez cuya función es que se cumpla el reglamento (ley), la mayoría del público es quien otorga los premios, al sacar los pañuelos blancos; los que pueden no estar de acuerdo no son agredidos ni perseguidos, son respetados, y ellos a su vez respetan a los que piensan distinto. No existen agresiones de ninguna índole, de hecho surgen diálogos enriquecedores por ambas partes. Esto lleva cientos de años ejerciéndose en nuestro país, y funciona muy bien.

Hoy 15 de septiembre, cómo me gustaría no sentir ese dolor en el pecho, generado por la incertidumbre que padece el país. Los más desfavorecidos ven cómo la mínima esperanza se aleja entre aberraciones políticas, actos populistas y mentira tras mentira por parte de quienes nos gobiernan. Insultantes a la inteligencia básica las propuestas y soluciones en el manejo de esta crisis.

Hoy 15 de septiembre hay más de 70 mil familias de luto; el crespón no será tricolor, es negro. Debemos celebrar nuestra esencia, nuestra realidad ofrece poco para celebrar. Encontremos la manera de regresar a nuestra esencia como nación, como pueblo (en el mejor sentido de la palabra “pueblo”), sin denostación ni desprecio, sin asignarle la terrible carga de moneda de cambio ni masa política.

Hoy 15 y mañana 16, no celebraremos con toros. En esta compleja situación social la tauromaquia no celebrará corridas de toros, ni la pandemia ni el ánimo lo permiten. Estos días patrios honremos a los que se han ido, meditemos, encontremos fuerza desde muy dentro para no bajar los brazos y seguir trabajando por México. Sigamos defendiendo nuestras tradiciones de quienes ciegos de rencor y vacíos de orgullo, atacan esta cultura sin darse cuenta de que con ello atacan a cada pueblo que celebra su día con un festejo taurino. La tauromaquia vive no sólo en las grandes capitales, sino que se cimienta en los pueblos de todos los rincones del México que todos amamos y que nos pretenden arrebatar de las manos.

¡Viva México! Sin importar afiliación política o religiosa, todos los mexicanos tenemos la obligación y el honor de respetarnos, convivir con nuestras diferencias y ver por nuestros semejantes. Así de fácil, sin mentiras ni simulaciones.

Otra vez:

¡Viva México! ¡Viva México!

Y una más:

¡Viva México!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.