El desafuero de Trump: se va o se fortalece
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El desafuero de Trump: se va o se fortalece

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El desafuero de Trump: se va o se fortalece

27/09/2019
Actualización 27/09/2019 - 10:03

Nancy Pelosi, la vocera del Congreso, decidió el martes pasado hacer historia. Solicitó iniciar los procedimientos para realizar un juicio de desafuero al presidente número 45, Donald Trump. Sólo tres ejecutivos de los 45 han sido procesados. Dos fueron enjuiciados. Andrew Johnson en 1868 y no fue desaforado. William Clinton en 1998 y también la libró. En 1974 Richard Nixon renunció para no ser enjuiciado. Un grupo de senadores de su partido, el Republicano, le hizo saber que le retiraban su apoyo.

El drama que atestiguaremos las semanas y meses siguientes es sobre los senadores republicanos: ¿respaldaran o no al presidente? El drama de la decisión de Pelosi consiste en que de proteger los senadores republicanos a Trump, éste podría salir fortalecido para la elección de noviembre 2020.

Observaremos un duelo a muerte entre quienes consideran que Trump actúa por encima de la ley conduciéndose como un jefe de la mafia que puede extorsionar a un líder extranjero versus quienes consideran que todo el proceso de desafuero no es más que una cacería de brujas para destituir a un líder popular y nacionalista que ganó claramente en las urnas 2016.

Pelosi no tiene problema para iniciar el juicio de desafuero, pues éste se decide en la Cámara baja. Los demócratas tienen los votos. Pero el Senado es la cámara que enjuicia y allí los republicanos tienen mayoría.

Ante al anuncio de iniciar los procedimientos del juicio de desafuero, Trump decidió hacer pública una transcripción de la llamada con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El documento no deja dudas que Trump se extralimitó. Primero, señaló el “gran esfuerzo y tiempo” que le dedica Estados Unidos a Ucrania. Más aun, se supo que Trump había congelado cerca de 400 millones de dólares de ayuda ya autorizada por el Congreso a ese país. Y más adelante en la llamada, no tuvo empacho en decir “me gustaría que nos hiciera un favor... si puede averiguar” qué negocios hizo el hijo de Biden. Y antes de terminar la llamada, el presidente de Ucrania le aseguró, “el nuevo procurador de Justicia será 100 por ciento mi gente, mi candidato, quien será aprobado por el Parlamento…y él o ella indagarán”.

Hay evidencia que Trump solicitó a un líder extranjero que interviniera en un asunto interno de Estados Unidos y de índole electoral, pues Joe Biden es el puntero en la precampaña demócrata. Pero la transcripción que conocemos sólo contiene una evidencia velada del chantaje –ayúdanos a nosotros que invertimos “gran esfuerzo y tiempo” en tu país. Para los demócratas sobra evidencia. Para los republicanos es buscar “el negrito en el arroz.” El vecino del norte es un país marcadamente polarizado.

El juicio de desafuero ya paralizó Washington. Ayer jueves se celebró la primera audiencia conducente al debate en el Pleno al que le seguirá una votación para iniciar el desafuero.

El mandatario se ha atrincherado en la ciudad de Nueva York, justo en la Trump Tower. Parece revitalizado por la batalla que librará. Es su costumbre jugársela en los tribunales por sus dudosas prácticas de negocios. Solo que ahora el tribunal será la Cámara alta, con un jurado de 100 senadores. Pero como es un voto calificado, en que dos terceras partes tendrían que votar por el desafuero, se requerirá que al menos 20 senadores republicanos se le volteen a Trump.

Nancy Pelosi ha tomado la decisión más importante de su larga carrera legislativa de 34 años. Si desafuera a Trump será la gran heroína de su partido y de la democracia global. Si Trump es absuelto sin mayores dificultades y logra reelegirse, Pelosi pasará a la historia como el personaje que pavimentó la reelección de un tirano, pues Trump gobernará sin ataduras.

En este duelo a muerte está en juego la democracia estadounidense. Si Trump resiste, el daño será inusitado para la gran democracia del planeta.

Las implicaciones para México del juicio de desafuero son complejas. Sin duda atrasará la aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC). En los temas de migración, frontera y drogas, es un arma de dos filos. Me inclino por que Trump se distraerá pues tiene que velar por su sobrevivencia política, pero podría ser que siga arremetiendo contra México. Ya está demostrado que es un acicate para su base electoral.

De lo que sí podemos estar seguros es que Trump causará, al menos temporalmente, menos daño. El gobierno federal estará a medio aire por lo que el trumpismo –la vuelta a un capitalismo primitivo sin regulación y una contrarreforma social a través de nombrar un aparato judicial archiconservador– adolecerá de tracción.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.