Ovidio, y la falacia del falso dilema
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Ovidio, y la falacia del falso dilema

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Ovidio, y la falacia del falso dilema

26/10/2019

Hace unos dos años aproximadamente, me encontraba en compañía de uno de los abogados mexicanos mas sagaces y con mejor reputación en su especialidad, saboreando un delicioso sorbete de mamey en la 'Dulcería y Sorbetería El Colón' del centro histórico de la ciudad de Mérida, cuando se acercó una pareja de jóvenes con unos garrafones de agua purificada vacíos y cortados por la mitad, que utilizaban como instrumentos de percusión para hacer un breve acto “artístico” con ellos. Al terminar pasaron por cada mesa del establecimiento a pedir dinero, y decían “preferible hacer esto, que ponernos a robar”. Enseguida, mi amigo el abogado le extendió a la pareja un billete de 200 pesos.

No pude evitar cuestionarle el motivo de su repentino acto de generosidad, a lo que me contestó: “es que tiene toda la razón, me convenció con su argumento”.

Este episodio me hizo recordar los ya lejanos días de las estupendas clases de Lógica que solía impartirnos Don Pablo Hernández García en las aulas del Centro Universitario Montejo, en el primer año de Preparatoria, especialmente cuando nos explicaba los diferentes tipos de falacias lógicas que existen, entre ellas, la del falso dilema o de falsa dicotomía, que consiste precisamente en presentar dos alternativas como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existe un amplio rango de posibilidades, todas ellas razonables, que intencional o accidentalmente son excluidas para no ser consideradas en la controversia planteada.

Así se lo hice ver a mi amigo, señalándole que mucho antes de pensar siquiera en cometer el delito de robo, ese par de jóvenes, fuertes, ingeniosos, con iniciativa, perfectamente podrían considerar la posibilidad de encontrar un trabajo o emprender un negocio, y ganarse la vida de una manera lícita y digna. Me costó mucho trabajo salir de mi asombro, al ver que un abogado de su talla y prestigio cayera tan fácilmente en la trampa que constituye este ejemplo de falacia del falso dilema.

En nuestro país, acabamos de ser testigos del uso, probablemente para generar con premeditación la polarización de la opinión pública, de muy característicos ejemplos de falacias de falsa dicotomía: “Respaldé la decisión de liberar a Ovidio Guzmán, para evitar una masacre” o “no puede valer más la captura de un delincuente, que la vida de las personas”.

El peligro de este tipo de falacias, es que momentáneamente parecen ser argumentos fuertes, contundentes, razonables y convincentes, tanto que lograron que mi amigo sacara de su bolsa y entregara un billete de alta denominación. Tanto, que de acuerdo con las encuestas más recientes, cerca de un 50 por ciento de los mexicanos optaron por no considerar todas las posibilidades que tuvo el ejecutivo federal, de haber planeado y ejecutado correctamente la captura de un delincuente, y respaldan como buena una decisión que en sí misma constituye un delito a cambio de evitar “miles de muertes inocentes”, como si esa hubiera sido la única alternativa posible. La otra mitad de los mexicanos, por fortuna, tenemos otros datos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.