Manuel Bartlett, brillante servidor público
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Manuel Bartlett, brillante servidor público

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Manuel Bartlett, brillante servidor público

27/09/2019
Actualización 27/09/2019 - 14:31

Entre las mentes más retorcidas de los tiranosaurios priistas vivos, que no son pocos, hay uno que rivaliza por obtener el primer lugar: se llama don Manuel Bartlett Díaz. A orgullo tiene haber manipulado activamente para que Cuauhtémoc Cárdenas no llegara a ocupar la Presidencia de la República.

Pero, vayamos por partes. Hijo de un gobernador de Tabasco (de 1953 a 1955), desde temprana edad le dio por la grilla, trepar por donde se pudiera y aspirar a tener el cielo como techo. Con Luis Echeverría fue designado director general de Gobierno y supo primero y adquirió después, las artes de la represión y para ello, está la muestra con los estudiantes reunidos el 2 de octubre del 68.

Con Miguel de la Madrid Hurtado comenzó como asesor político, su mero mole, accedió a coordinador general de campaña y culminó esa etapa de catapulta como secretario general del Comité Ejecutivo de su partido, el PRI. Obviamente cobró una factura grande a modo cuando fue designado secretario de Gobernación aunque ahí tuvo tres manchas en mitad del pecho, dos rojas en donde se vio envuelto en la muerte del agente de la DEA, Enrique Kiki Camarena y el alevoso asesinato a manos de un agente de la Federal de Seguridad del conocido y respetado periodista Manuel Buendía. La otra mancha, negra como el alma de Stalin, fue el impedir que el candidato del Frente Democrático Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas, llegara a la Presidencia de la República.

A pesar de que todo lo ha negado, en los tres casos, sus manitas han estado bien metidas. Veamos el caso político y dejemos para después los dos asesinatos.

Los candidatos Manuel Clouthier (PAN), Rosario Ibarra (Partido Revolucionario de los Trabajadores), Carlos Salinas de Gortari (PRI) y Cuauhtémoc Cárdenas (FDN) competían con una ley electoral que buscaba favorecer al PRI después de los conflictos de Durango y principalmente de Chihuahua. Inepto políticamente, De la Madrid sostuvo al aspirante priista Manuel Bartlett, frustrado y dolido, como presidente de la Comisión Federal Electoral. ¿Cómo se armó la estructura electoral desde el gobierno priista? Bartlett designó a su gran amigo, de toda su confianza y lealtad, Óscar de Lassé Avellana, quien primero fue director general de Investigaciones Políticas y Sociales y más tarde su jefe de asesores, como responsable directo. El día 6 de julio de 1988, jornada electoral, De Lassé vio que los resultados cercanos, los del DF, Hidalgo, Michoacán, Morelos favorecían a Cárdenas. Lo reportó a Bartlett y éste consultó con De la Madrid. A su vez, el taimado presidente aceptó la sugerencia de Bartlett de no dar a conocer en el sistema de Resultados Preliminares esos datos. Había que esperar una muestra más amplia, la que contenía el voto duro, esencialmente campesino y obrero del PRI.

En consecuencia, la información se detuvo para dar lugar a lo que conocimos como en frase célebre: “el sistema se calló, no del verbo callarse sino del verbo caerse”. Finalmente Salinas ganó con el 50.3 por ciento de los votos y agradecidísimo con el gesto, lo nombró secretario de Educación Pública, donde reinó como diosa la profesora Elba Esther Gordillo.

De ahí, don Manuel fue postulado por su partido el PRI como gobernador de Puebla el 8 de noviembre de 1992 y más tarde el doblete como senador de la República.

Acostumbrado a anticiparse, vio venir la locomotora obradorista y de un salto, con red protectora del Partido del Trabajo, se alió incondicionalmente con todo su pesado saco de mañas a la maquinaria morenista para obtener el puesto de director de la segunda empresa del Estado.

En su carrera como servidor público ha hecho un papel deslumbrante para burlar la voluntad popular al eliminar a un candidato de izquierda a la Presidencia, secretario de Estado dos veces, gobernador, senador, y ahora con un gobierno transformador, conseguir un puesto sustantivo como director de la CFE y por supuesto, enseñarnos que su carrera ha sido bien acompañada de lúcidas y comprobadas inversiones inmobiliarias y empresariales.

¡Más de mil millones de pesos lo demuestran!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.