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El pesimismo en la economía se volvió un ‘juicio experto’

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El pesimismo en la economía se volvió un ‘juicio experto’

27/03/2019

Las expectativas económicas de los analistas sobre el crecimiento de la economía mexicana en este año me parecen sesgadas a la baja. La última encuesta Citibanamex ubicó el consenso de las expectativas de crecimiento para este año en 1.5 por ciento, una décima inferior al promedio de quince días antes. Llama la atención las expectativas inferiores a la mediana, que bajan hasta el 1.0 por ciento, ya que suponen una fuerte desaceleración respecto al 2.0 por ciento registrado en 2018.

Sin embargo, los indicadores disponibles, aunque débiles, han sido mejor a lo esperado.

Repasando algunos de ellos: i) la balanza comercial de enero mostró firmeza de la demanda interna y crecimiento sostenido de las exportaciones manufactureras; ii) la producción industrial de enero sorprendió con un aumento mensual liderado por el sector de la construcción; iii) la creación de empleo mejoró las métricas comparables a los inicios de las últimas administraciones; iv) el aumento del salario mínimo no generó grandes disrupciones en el mercado laboral y el resto de negociaciones se mantienen acotadas en términos reales; v) los indicadores de percepción entre consumidores alcanzaron niveles máximos históricos y los del sector privado (IMEF) presentaron repuntes tras las marcadas bajas del cuarto trimestre; y vi) el desabasto de gasolinas no generó una afectación sustancial en la actividad económica, con lo que el IGAE mostró un aumento de 1.3 por ciento a tasa anual (consenso: 1.0 por ciento).

Estas señales de una contención en la desaceleración observada al cierre de 2018, contrastan con las expectativas más pesimistas. Claramente, el escenario podría ir a peor hasta finales del año. Sin embargo, no es la expectativa del mercado. Otra encuesta, la de Banco de México (levantada en febrero) mostró que la mayoría de analistas espera que la primera mitad del año sea la de mayor lastre para el crecimiento del año con una expansión de 1.5 por ciento. A partir de ahí, la trayectoria mantendría una tendencia al alza.

En la jerga del gremio económico, se denomina como “juicio experto” a la decisión de desestimar una proyección fundada en datos por una basada en intuición. Esto, y con un tono pesimista, parecería que se ha convertido en el principal factor de ajuste de la mayoría de analistas. Considerando que los últimos datos no confirman las expectativas de quienes anticipan una profundización de la desaceleración, no se pueden descartar sorpresas positivas y tal vez ligeras revisiones al alza de las proyecciones más pesimistas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.