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18/07/2019

Ya AMLO presentó su plan de rescate de PEMEX. Busca bajar carga fiscal y aumentar las aportaciones fiscales para, en tres años, equilibrar sus finanzas. La propuesta no es bien recibida por los mercados, que la analizan. Según Citibank no hay nuevas ideas, ni mejores acciones. Los recursos no serán suficientes y no resuelven el problema estructural. Por tanto, puede bajar la calificación. Además, este financiamiento implicará baja en los ingresos públicos en 2019 y 2020, lo que degradará la deuda soberana y deteriorará el crédito. La caída de la deuda soberana y de PEMEX, afirma CITIBANK; es una cuestión de tiempo. El plan no dará resultados, por lo que en seis meses se verá una baja en las calificaciones.

El Economista sostiene que el plan es mucho de nada, pues el financiamiento público y las reducciones fiscales no aportan a resolver los problemas estructurales, pues no entienden la fragilidad de PEMEX, lo que aumenta la posibilidad de que Moody’s degrade calificación, ya que regresar a números 2021 sigue siendo negativo.

Por su parte Moody’s reconoce el esfuerzo oficial de apoyo a Pemex, pide incrementos en exploración y explotación y apuesta que se puede lograr coinversión, y reanudar proyectos.

Pero todas estas expresiones y juicios chocan con la voluntad presidencial. Se ha pensado incluso en colectas populares para salvar a PEMEX como en la época cardenista. El problema es simple. PEMEX debe aumentar producción y explotación, a través de coinversiones, en aguas profundas, porque no contamos con la tecnología requerida. Toma años el proceso. Pero PEMEX ha cancelado contratos para ubicarse en aguas someras y tierra. Además, persiste en construir, con recursos fiscales la refinería en Dos Bocas.

La zona no cuenta con infraestructura para trasladar gasolinas y materia primas. No es un proyecto rentable, y es irrealizable en tres años con menos de mil millones de pesos como la SE dice se logrará. Los concursos se declararon desiertos porque ninguna empresa aceptó el reto. Es decires es imposible. Pero Pemex insiste en un proyecto inviable, dentro del plan de saneamiento. Obvio calificadoras e inversionistas no confían en PEMEX.

Si se agrega la controversia de CFE por pago de ducto submarino que se requiere para evitar apagones en la península de Yucatán, las cosas se completan. Vamos a perder el juicio, y a afectar industria y comercio, no vamos a conseguir contratos a valor pasado, sino presente y deberemos pagar lo contratado, le gusten o no las cláusulas a Bartlett.

Entretanto México sigue perdiendo su posición como destino de inversión, con recursos internos no hay manera de crecer suficiente, se necesita inversión extranjera. El propio AMLO ya reconoció no llegaremos al 1 %, de crecimiento y lo logramos solitos, sin ayuda externa, con medidas absurdas y proyectos sin respaldo técnico ni económico. La caída tampoco hace que AMLO reflexione. Vamos muy bien.

Foto por aquí, foto por allá, reunión con empresarios, anuncios de inversión, pero se suspenden rondas de hidrocarburos y proyectos de generación eléctrica. Fuera de sus proyectos emblemáticos, no hay proyectos. Los que continuaban en La Laguna, el tren México-Toluca los proyectos urbanos de movilidad e inmobiliarios en CDMX cancelados, las carreteras sin proyectos .

Y en lo social, adiós a estancias infantiles, menos recursos a los padres; adiós a refugios de mujeres maltratadas, por una cuota para que las golpeen más; adiós a los comedores populares, todo recurso entregado en forma directo, sin evaluación o resultados. Por supuesta corrupción, que hoy si se reproduce.

Un plan de Desarrollo sin metas ni prioridades, sin establecer acciones y parámetros de evaluación. Sin programas sectoriales, ni acciones estratégicas. Un manifiesto popular sin contenidos. Así pues, marchamos sin rumbo, sin plan y sin estructuras o instituciones. Lo dicho lo único organizado y que avanza es la delincuencia organizada. Así que cuídate.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.