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Transformaciones

30/01/2020

Aún falta recorrer un largo camino para lograr la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres. Pero se avanza. Muchos aún no se percatan de que los cambios a la Constitución que elevan la paridad a nivel constitucional, para los Poderes de la Unión, los niveles de Gobierno y los Órganos Autónomos, que ya estaba como obligatoria para los partidos políticos, va a cambiar a la sociedad y al país. Tardarán las disposiciones en hacerse efectivas y extensivas a todo el país, pero son una nueva realidad.

La mayor participación política de las mujeres ha traído como consecuencia actos de violencia en su contra, grupos que agreden y no permiten a las mujeres electas desempeñar sus cargos; destituciones de mujeres en partidos por tener aspiraciones que chocan con las dirigencias; descalificaciones en campañas y precampañas a su físico, a su género, a su probidad moral; falta de apoyo económico a las candidatas o el postularlas a distritos perdedores; uso de los recursos para capacitar liderazgos femeninos a gasto corriente de partidos; golpes y amenazas para que desistan de participar, en fin una larga lista de historias con nombre y apellido.

Por eso cobra relevancia legislar contra la impunidad que hoy prevalece frente a estos hechos; como fue mi caso, cuando Cuauhtémoc Gutiérrez, Israel Betanzos y Christian Vargas me mandaron al hospital tras agresiones; agilizar y lograr el acceso a la justicia de las mujeres violentadas. Simplificar procedimientos, establecer delitos específicos y sanciones a partidos, candidatos y particulares es pues urgente. Ya la Cámara de Diputados elaboró y envió minuta al Senado en materia de ley de violencia política de género, donde se analiza la propuesta y se agregan iniciativas de Senadoras para enriquecerla. La Ley abarca reformas a leyes electorales y procedimientos judiciales. Este proceso seguramente quedará concluido en breve.

Además se avanza en la legislación secundaria para hacerla efectiva. Estados de la República ya hicieron cambios constitucionales y legislan en temas electorales y otras disposiciones. Se busca afinar criterios, delitos y sanciones, pero es imparable el proceso. Hay cerca de 70 iniciativas sobre temas para modificar leyes que incidan en la conformación paritaria de Gabinetes, Consejos, Congresos, y diversos organismos, que avanzarán en este periodo legislativo. Con la reforma impulsada por Vanessa Rubio a la ley de Instituciones de Crédito, en un año de una sola mujer, hoy hay 17 Consejeras.

Hay muchas leyes que van a incluir criterios de paridad, que impulsarán la igualdad sustantiva y visiones de género en la formulación de políticas públicas, que abrirán más espacios a la participación de las mujeres en la toma de decisiones. México hoy se encuentra a la vanguardia con estas medidas. Poder aprovechar de mejor forma el talento de la población, introducir perspectivas diferentes en la solución de problemas en materia de salud, educación, cultura, a través de más mujeres en la administración pública y en la política implica una gran transformación.

Es sin duda, más importante que la 4T, y es producto de la lucha de mujeres de todos los partidos y formaciones, su impacto se sentirá, poco a poco en todo el país. Desde luego implicará cambios en el mercado laboral. Por eso es necesario recuperar inversión y empleo para que esta transformación pueda ser efectiva. Se perdió la confianza, pero aún estamos a tiempo de corregir. Si como lo dijo Romo, se abre el tema energético a la inversión nacional y extranjera, habremos de crecer y se concretarán anhelos. Si predomina una transformación solo cosmética, que socava instituciones y no resuelve economía y seguridad, los otros temas se agudizarán y será difícil enfrentar una crisis.

El cambio para cerrar brechas de desigualdad era impostergable, pero lo que importa son los resultados. Las mujeres estamos cumpliendo unidas el reto de transformar el marco legal, la participación, formación y el impulso de la igualdad, esencia de la democracia. Esperamos acciones que complementen este esfuerzo para crecer, abatir delincuencia y repensar todo lo que no tiene viabilidad social ni financiera. Nos sumamos así en la construcción de un país que ocupa un gran lugar en el mundo y que no merece que la transformación implique retrocesos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.