La Feria

CDMX y Federación, nueva cohabitación

No todos los gobiernos de Morena son iguales. Veremos qué tan iguales son el de Claudia Sheinbaum y el de Clara Brugada. Y cómo se llevan. O cómo no se llevan.

La entrega a plazos de los nombres del gabinete de Claudia Sheinbaum ha retrasado la develación del equipo que gobernará la capital con Clara Brugada. Aunque en redes sociales y medios comienzan a filtrarse cosas que reforzarían una tendencia.

El jueves pasado Brugada, próxima jefa de Gobierno de la Ciudad de México, publicó en X tres fotografías de una reunión con Martí Batres donde estuvo Juan Pablo de Botton (a quien no identificaba en su mensaje).

“Tuve una productiva reunión privada con el jefe de Gobierno”, reveló Brugada en un tuit que luego fue eliminado. “Avanzamos en la definición de términos clave para garantizar un proceso fluido, que asegure la continuidad de los principales programas, acciones y servicios”, decía el post. En una de las imágenes aparece De Botton, subsecretario de Egresos de Hacienda.

Qué bueno que por lo visto Brugada avanza en temas cruciales como el financiamiento de los programas sociales capitalinos, mismos que encima prometió ampliar. Hay que cuadrar esos números y 2025, un año de recorte de presupuesto, no será enchílame otra.

Sólo así se entiende la presencia de De Botton en la oficina de Martí; porque al adelantarse a los anuncios de gabinete capitalino, que no han iniciado, se desatarán especulaciones sobre el futuro de De Botton en Hacienda o en otra posición federal.

De forma que, o le corrieron a Claudia la cortesía de esa cita con Batres, o aquella ya le dejó claro al subsecretario de Egresos que si sabe contar… se lleve su ábaco a otro lado.

Sería positivo, por otro lado, que Clara no esperara de más a que la próxima presidenta termine de descartar cuadros. Porque su gabinete no puede conformarse por puros que no encontraron chamba federal: la CDMX no se ve a sí misma como liga B del morenismo.

Todo lo contrario. Si una cosa va a ser digna de verse a partir de octubre será la forma en que se relacionan los morenistas del gobierno federal y los del capitalino.

Claudia inició su sexenio con total colaboración con AMLO –no podía ser de otra forma–, pero tuvo una especie de intento por identificarse con cierta autonomía. Tras la derrota del 21, hasta la cromática de la administración capitalina cambió: Morena a full.

Qué va a ocurrir ahora. Quizás un proceso inverso. Si es cierto eso que dicen, que Sheinbaum cuida que el armado de su gabinete honre su oferta no sólo de eficiencia técnica sino de apertura a otros sectores, en una de esas en la CDMX se decantan por la ideología pura y dura.

De hecho ligan a De Botton con parte de ese grupo ultra ideológico, que incluye –dicen– a los hijos del Presidente. Dicen.

Así las cosas, se antoja difícil la próxima relación CDMX-Palacio Nacional.

Por ejemplo, Omar García Harfuch, urgido de más capacidad operativa, ¿tendrá a su plena disposición a la policía que presidió y a la fiscalía que tripuló? ¿Brugada y compañía van a ayudar en todo a quien confrontaron por la candidatura capitalina, pelea que fue por mucho una de las más ríspidas de Morena?

En las dudas de esa colaboración anida, inevitablemente, un futurismo: el apoyo a Harfuch, traducido en éxito, le haría crecer en posibilidades electorales para 2030, a nivel capitalino o, uno nunca sabe, presidencial. Eso a los de CDMX no les va a gustar. Nadita.

Y es sólo un ejemplo.

No todos los gobiernos de Morena son iguales. Veremos qué tan iguales son el de Claudia y el de Clara. Y cómo se llevan. O cómo no se llevan.

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