Los demonios andan sueltos
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Los demonios andan sueltos

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Los demonios andan sueltos

14/03/2019
Actualización 14/03/2019 - 12:30

Es una paradoja. El Presidente día con día, dale que dale, en contra de los “conservadores”, pero al mismo tiempo algunos de estos se sienten de lo más a gusto en los tiempos de AMLO, al grado de que, en estos meses de nuevo gobierno, brotan como hongos iniciativas para limitar derechos a las mujeres.

Con un sentido de la oportunidad que sólo puede ser tomado como un desplante, así de empoderados se sienten: dos días antes del día que conmemora a las mujeres, el senador (ay República) Eruviel Ávila presentó una iniciativa para garantizar “el derecho a la vida” desde la concepción.

Aunque el mexiquense incluyó en su propuesta la idea de también hacer una ley reglamentaria que prohíba encarcelar a mujeres que aborten, la jugada del senador priista está alineada con expresiones que no sólo se han quitado la máscara con la llegada de López Obrador, sino que incluso militan en las filas de Morena (hola senadora, ay República, Lilly Téllez).

Tan solo la semana pasada, el Congreso de Nuevo León aprobó, con los votos de PRI, PAN, PT y Morena, una ley contra el aborto que llevaba cuatro años congelada. Y en esos mismos días, en Chihuahua, se anunció la conformación de un bloque partidista en el Congreso de ese estado –conformado, según reportes de prensa, por diputados de Movimiento Ciudadano, PAN, PES, Nueva Alianza, el Partido Verde y el PRI– para impedir que se legisle la interrupción del embarazo.

Parece que abrir la posibilidad de muertes de mujeres –orilladas a abortar en condiciones de alto riesgo– tiene un nuevo permiso a partir del 1 de diciembre.

Y cómo no se van a envalentonar los portadores de tan retrógrado estandarte, si ves al presidente de la República enviar a dos candidatas a un puesto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declaran que están “a favor de la vida”.

Para no ir más lejos, Yasmín Esquivel, la que finalmente resultó electa como nueva ministra de la Corte, dijo en su comparecencia ante los senadores que la examinaban para tan importante cargo que: “evidentemente, yo estoy a favor de la vida. Sin embargo, no es un tema personal ni ético, es un tema donde tendremos que ajustarnos a lo que la legislación haya establecido. ¿Por qué? Porque quien conoce mejor la región, quien conoce mejor el estado, pues son los diputados locales, ellos saben cuál es el entorno, y en función de ese entorno van a legislar y nosotros tenemos que ajustarnos a lo que ellos legislen y adaptarnos a favor de lo que ellos decidan en cada caso en particular”.

La ministra empodera a las legislaturas locales que podrían ir en contra de criterios ya establecidos por la Corte, como en el caso del matrimonio homoparental con adopción incluida, tema sobre el que Esquivel dijo en el Senado que “se tiene que revisar si es conveniente para el niño llegar a una familia donde los dos sean del mismo sexo”.

Hay quien piensa que las mujeres podrían ser el verdadero contrapeso para Andrés Manuel López Obrador.

Yo creo que no hay que andar diciendo qué tienen y qué no tienen que hacer las mujeres.

Pero no está de más advertir que quizá estamos en un momento en el que los derechos de las mujeres sirven de moneda de cambio para que políticos conservadores le den al gobierno federal todo lo que les pida, pues coinciden en un conservadurismo que, por si fuera poco, tiene detrás amplio respaldo económico.

Las mujeres parecen carne de cañón en estos tiempos de demonios conservadores sueltos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.