Abandono de ancianos
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Abandono de ancianos

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Abandono de ancianos

16/07/2019

En México se carece de un organismo nacional eficiente dedicado a otorgar protección e investigación de los maltratos cotidianos y abandono de los adultos mayores.

Menos del 4% de los ancianos en México tiene una jubilación suficiente para vivir bien, el resto no tiene acceso a tratamientos médicos, medicamentos caros, alimentación sana, dentadura, anteojos y dispositivos de escucha. La mayoría de los asilos carecen de inspección y presentan pésimas condiciones higiénicas, pobre alimentación, maltrato permanente, crueldad sistémica y castigos a los ancianos por “mala conducta”, dejándolos sin cenar.

El abuso a los ancianos en México nunca ha merecido la prioridad de una investigación y se calcula que sólo uno de cada 45 casos de abuso es reportado e investigado, pero la gran mayoría se desconoce porque los ancianos no tienen idea ni posibilidades para reportar los abusos que reciben de sus familiares o piensan que denunciándolos, el maltrato puede empeorar su situación.

El abuso a ancianos tiene serias consecuencias. En EU gastan US $5.3 billones de dólares anuales para pagar asistencia médica y hospitalaria por lesiones, incapacidad o muerte violenta de un anciano. El abuso sicológico en personas que son altamente vulnerables es incalculable, tanto como el arrinconamiento físico y el aislamiento social que aumenta la soledad en las reuniones familiares, burlándose con frecuencia de sus opiniones y de sus necesidades crecientes de soporte y de apoyo. El 90% carece de contactos humanos y la solución de sus necesidades crecientes por su incapacidad de caminar, subir escaleras o poder bañarse.

En EU cada año los adultos mayores pierden $36.5 billones de dólares por la explotación, robo, fraude, lesiones, robo de objetos personales y de propiedades. Si no se castiga a los familiares depredadores, estos incrementarán su maltrato violento a personas mayores que cada vez están más desvalidas y abandonadas.

El apoyo a las víctimas para reducir el abuso y el trato cruel de sus familiares, peor muchas veces que el de las cárceles, se reduciría si en México se desarrolla la asistencia para denunciar el maltrato. Reportar los abusos es esencial, incluso para salvar vidas.

La preocupación del gobierno de López Obrador por dar becas a jóvenes es buena. Pero nunca lo he escuchado que esté preocupado por la triste y cruel existencia de los ancianos en México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.