'Rara Avis': Una universidad que combate a la corrupción
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'Rara Avis': Una universidad que combate a la corrupción

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'Rara Avis': Una universidad que combate a la corrupción

27/07/2020
Actualización 27/07/2020 - 16:15

Todos sabemos que, para bien o para mal, de verdad o en el discurso, con compromiso o eufemismo, pero este es el sexenio de la lucha contra la corrupción. Siguen destapándose cloacas que ni mencionar aquí vale la pena y que usted ya conoce; pero también hay, y hay que decirlo, esfuerzos con ánimos verdaderos que siembran esperanza, como el ejemplo que está dando la Universidad Autónoma de Coahuila, primera institución de enseñanza superior en el país en implementar las mejores prácticas de todo el mundo para desarrollar una auténtica cultura de ética e integridad contra la corrupción.

Con las nuevas normas del sistema anticorrupción se reforzó la lucha contra el soborno a través de la implicación activa de las instituciones, al obligarlas a adoptar y ejecutar con eficacia modelos de organización y gestión que incluyan medidas de vigilancia y control para prevenir delitos; en especial se vinculó a las empresas a adoptar una serie de medidas, cuya ausencia les puede acarrear responsabilidades administrativas y penales.

Con ello se dejó detrás el cumplimiento voluntario de estándares de buen gobierno corporativo, propios del paradigma de la Responsabilidad Social Corporativa, para que las organizaciones cumplan con requisitos que se convierten en la única forma de disponer de una excusa absolutoria ante determinados delitos o actos vinculados con faltas administrativas graves.

Así, los programas de compliance son un sistema de prevención de incumplimiento normativo al interior de una organización, con la finalidad de determinar los eventos de riesgo que pueden producirse, sistematizar su detección, procurar su control y arbitrar las medidas a adoptar ante su acaecimiento.

Para el aparato público, en cambio, rigen las normas de responsabilidad tradicionales, administrativas y penales y un sinnúmero de instituciones destinadas a su cumplimiento y verificación: contralorías, órganos internos de control, auditorías, Secretaría de la Función Pública y fiscalías.

De ahí el extraño y ejemplar caso de la Universidad de Coahuila, que tergiversa el rol de la institución pública con la privada para posicionarse como paradigma de ética en el servicio público. Y mejor aún: en la noble vida universitaria (que no hay que olvidar, sufrió también el zarpazo de la corrupción en otras casas de estudio por la llamada 'estafa maestra').

Es muy importante mencionar que la Universidad Autónoma de Coahuila, como institución pública, se encuentra excluida de la aplicación de los apartados que regulan la responsabilidad penal y administrativa de las personas morales. Por lo tanto, al implementar un programa de compliance, no busca dotarse de mecanismos para la defensa de sus intereses en procesos frente a quienes cometan delitos en su provecho, sino prevenir cualquier potencial criminal de origen, a través de mecanismos, procesos y normas que limiten la capacidad de sus integrantes de realizar actos de corrupción.

Lo más importante es que, sobre todo, está implementando un programa de compliance anticorrupción por razones éticas y para proyectar los valores más altos en toda su comunidad, en el entorno de Coahuila y en el país.

Sin tener la obligación legal, hace mucho más de lo que hacen la mayoría de las empresas, incorporando a su marco normativo prácticas corporativas que cumplen con los más altos estándares internacionales, con los que se posicionan a la vanguardia del sector educativo en México, en la lucha contra la corrupción.

La Universidad Autónoma de Coahuila, dijo su rector, el matemático e ingeniero Jesús Salvador Hernández Vélez, “se ha planteado desde hace unos años ser una institución innovadora que se adapte a las rápidas transformaciones que se viven en nuestro entorno”. Así, fue la primera en tener un programa de austeridad como los que ahora se exigen.

Con acierto dijo que si en el sector privado los programas de compliance son fundamentales para la mejora de los procesos, para el uso eficiente de los recursos, para generar la confianza en clientes, inversionistas y proveedores, para potenciar una cultura interna de legalidad y para prevenir actos contrarios a la normatividad -su crecimiento en los últimos años ha sido exponencial y hoy la mayor parte de las empresas con presencia internacional cuentan con estos programas-, “un ejercicio proactivo de prevención de la corrupción y de cumplimiento de la normatividad universitaria en el ámbito interno nos ayudará a ser mejores”. Es raro ver a una autoridad pidiendo más controles y transparencia para ejercer su encargo. Un ave rara, sin duda.

Buscan ser más efectivos en el trabajo, seguir un enfoque de mejora continua, generar confianza en la comunidad universitaria y en la sociedad, al tiempo que construirán mejores instrumentos para vigilar el cumplimiento de los procesos internos y disminuirán al máximo el riesgo de que se presenten actos de corrupción.

Enhorabuena por la Universidad Autónoma de Coahuila, que finca el saber en el bien.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.