¿Democracia o populismo?
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¿Democracia o populismo?

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¿Democracia o populismo?

30/09/2019

Desde fines del siglo XIX en Rusia se generó un movimiento campesino que buscaba 'proteger' a la comunidad tradicional narodniki de los embates de la modernidad (hay que recordar que la Rusia zarista era para esos tiempos aún más atrasada que los otros países de Europa) y mantener la supuesta sociedad fraternal, que según sus líderes, existía de manera unida frente a las transformaciones que se comenzaron a dar en las ciudades a los líderes de este movimiento político y social se les conoció como 'populares' o 'amigos del pueblo'.

Estos son los primeros orígenes de lo que ahora llamamos populismo y que después de la crisis financiera y económica del 2008 se manifestó por parte de líderes carismáticos en un contexto de gran irritación social por las consecuencias que un modelo económico y su estallido habían dejado en millones de personas en el mundo. La corrupción que acompañó al “capitalismo de amigos” y la impunidad de la que gozaron los responsables de la crisis generó las condiciones para que políticos, sin programa y sin escrúpulos, asaltaran el poder apoyados en el malestar social y acompañados de una narrativa basada en supuestos valores del pasado y con un nacionalismo acendrado en varios países iniciando con el más poderoso: Estados Unidos de América.

El populismo no es un fenómeno nuevo en las democracias modernas, desde los años 20 del siglo pasado existió en Europa y en América Latina; se desarrolló también en varios países una década después. El populismo que hoy tenemos, reitero, es producto de la crisis del 2008 y de las grandes olas de migración que son a la vez consecuencia de la misma crisis económica y de las situaciones de violencia generadas ya por el crimen organizado, ya por conflictos interreligiosos o por la desestabilización política originada por la exigencia de procesos de democratización.

Pero el resurgimiento del populismo resulta ser una estrategia política para acceder al poder, No es una ideología, es una narrativa que aglutina demandas que el “enemigo” del que se alimenta no ha podido resolver para el “pueblo sabio y noble”, es por ello que el populismo es una deformación de la democracia al posibilitar esta que sea a través del voto como incluso puedan acceder al poder sus líderes, pero que la democracia permita que populistas ganen al poder no significa que estos sean democráticos, al contrario, el discurso polarizante y las formas de interpretar la democracia directa y el constante amago de ruptura constitucional, la descalificación de organismos autónomos o de plano la violación de la ley son el pan de cada día de estos líderes políticos y obvio esto no es democrático.

México vivió desde la primera reforma político electoral de 1978 un largo proceso de liberalización política acompañado de reformas que al final desembocaron en la primer alternancia en la Presidencia de la República en el año 2000 y desde entonces hasta el 2018 veníamos discutiendo sobre cómo mejorar la calidad de nuestra democracia, el resultado electoral cambió la discusión, pero quien resultó ganador ahora en una discusión con el INE se presenta como un demócrata al decir en su defensa que: “durante toda mi vida he luchado por establecer en México una auténtica democracia” (sic!!!!) , y creo que quienes conocemos su trayectoria podemos estar claros de que lo que ha hecho es luchar y eso sí, con denuedo es por el poder, pero eso es MUY distinto a ser un luchador de toda la vida por establecer la democracia, es más, podemos conceder que ha luchado por que ha sentido que le han vulnerado sus derechos políticos en procesos electorales, mismos que no demostró tampoco en su momento ante las autoridades electorales conforme a las leyes electorales pero no se puede autonombrar un luchador “de toda la vida” por la democracia, y además por “una auténtica”. ¿Cuál es la auténtica?; ¿la que establece la Constitución?; o ¿la que él ahora entiende? Y si es así, ¿es la de la mano alzada en un mitin político que “deciden” por más de 120 millones de mexicanos? O ¿la que polariza a la sociedad en buenos y malos? o ¿la que viola la ley con 'memorándums' para no aplicar lo que señalaba la Constitución en materia educativa? o la que prefiere tirar el dinero de los contribuyentes y dejar enterrado en lo que sería el aeropuerto de la Ciudad de México? o la que no hace licitaciones de pipas para el transporte de gasolina ? Y etcétera, etcétera. Es decir, ¿puede la democracia estar violentando de manera permanente el Estado de derecho? La respuesta es NO porque algo consustancial a la democracia es justo el respeto a la ley.

Por ello una vez más como cada día, según lo ha narrado la consultora SPIN, hay en la carta al INE de autodefensa sobre el uso de recursos públicos muchas no verdades, pero hay sí una consistencia con la narrativa de querer situarse en la imagen inmaculada y de aprovechar para el desprecio a la ley y a los órganos autónomos del Estado. El INE debe una vez más hacer su trabajo y punto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.