¿Gasto social o dinero por votos?
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¿Gasto social o dinero por votos?

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¿Gasto social o dinero por votos?

08/07/2019

Desde nuestra Constitución de 1917 lo social ha estado presente como parte del proyecto nacional, no solo como un tema aspiracional sino también como una gran necesidad de gobernanza dada la desigualdad y pobreza ancestrales en nuestro país.

Las experiencias europeas de buscar una mejora social después de la primera guerra mundial estaban fundadas en que una paz duradera se basa en la justicia social, se debería tener un trabajo formal con prestaciones sociales y la construcción de un Estado de bienestar en donde el gasto social fuera fundamental para ir acercando servicios a la clase trabajadora y a las personas más pobres para buscar una reducción en la desigualdad social. El fracaso de la República de Weimar y el ascenso al poder de Hitler retrasó esta aspiración y fue hasta el término de la segunda guerra cuando la construcción de un Estado de bienestar se impuso como la nueva arquitectura del Estado y en la geografía europea hasta hace muy poco con la crisis financiera y luego económica de 2008 y el ascenso de los populismos y nacionalismos esta fue la dinámica sobre la cual los partidos políticos giraron para hacerse del poder.

La llegada a fines de los años 80 del neoliberalismo como una corriente hegemónica y después de la crisis fiscal de la década anterior en Europa no puso nunca en duda el mantenimiento del Estado de Bienestar, sí existieron sin duda presiones para reducir prestaciones o montos en el gasto social, pero la estructura de dicho modelo de Estado no ha estado en desmantelamiento como tal.

En el caso de México, en los últimos años se había venido construyendo una serie de instituciones y creando políticas sociales que en su conjunto sí reflejaban una ruta de ir solidificando políticas sociales como políticas de Estado, aún y que siempre ha existido la tentación del gobernante en turno de cambiar nombres a programas e incluso a instituciones ha estado presente.

Ahora con el nuevo gobierno federal, desde la campaña el presidente se impuso como consigna que “primero los pobres”, y se anunciaron una serie de programas que tienen como patrón entregar de manera directa el dinero a los beneficiarios. Lo primero que llama la atención es el desmantelamiento de programas e incluso la desaparición de ellos o de políticas públicas como ejemplo PROSPERA, el apoyo a madres trabajadoras para el pago de Estancias Infantiles y el SEGURO POPULAR, que justo estos, son programas que beneficiaban a los mexicanos más pobres; además de que existen quejas a nivel nacional por el retraso en la formación de los nuevos padrones admitidos por el propio presidente. Hay miles de personas que eran beneficiarias anteriormente y dado que aún los nuevos programas no entran en funcionamiento, se quedaron sin el anterior y sin saber si serán beneficiarios de los nuevos, y hace meses no reciben su apoyos, pero me parece que las preguntas esenciales deben de ser: ¿regalando dinero directo a los pobres se va a terminar la pobreza ? y ¿es concepción del actual gobierno que a través del gasto de los pobres se dinamiza la economía o a través de la inversión?, puesto que mientras aún con estos problemas el gobierno apuesta a entregar directo el dinero, el gasto de inversión se ha reducido considerablemente, así como los subejercicios ya llegan a un punto de crisis, que ha sido el propio presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados y obvio diputado de MORENA, el que está urgiendo al gobierno a que ya suelte el gasto.

El gasto social sin duda es fundamental para el bienestar de los ciudadanos y la cohesión social, gasto en salud, educación, infraestructura, apoyos para una mejora alimentaria, vivienda, etcétera. ¿Pero, entregar solo dinero de manera directa en el corto, mediano o largo plazo combate la pobreza?, o no será que ¿entregar dinero de manera focalizada a potenciales votantes en secciones electorales es entregar dinero por votos?, y más cuando 'casualmente' se desata una polémica en medios para reducir dinero a los partidos políticos y 'achicar' el INE y plantear la desaparición de los OPLES. De ser este el verdadero objetivo, entonces estamos ante una amenaza de NO combatir ni la pobreza ni la desigualdad sociales sino de buscar discursivamente el gasto social y a los pobres para un solo propósito: mantener el poder.

La dinámica de la economía actualmente se antoja muy crítica para este y el próximo año, los compromisos de pago de la deuda y mantener la idea de gasto social como entrega directa del dinero llevará a una gran presión sobre las finanzas públicas y más si el precio del petróleo continúa a la baja y la crisis del sargazo en la Rivera Maya. Todo ese cóctel es malo para la economía nacional y la generación de empleos, por esto, el gobierno, de insistir en esta política de 'gasto social', regalando dinero, solo llevará a un problema de fianzas públicas.

Hay que recordarle al gobierno que si el gasto social no se enfoca de manera adecuada, y la pobreza y la desigualdad persisten y se ahondan aún más, esto es un elemento adicional para retrasar el crecimiento económico. Mejor sería plantear una reforma fiscal, que es también un instrumento de redistribución pero hay que tener un planteamiento integral para el desarrollo nacional y no solo las perversidades políticas, que al final del día, en vez de avanzar en una ruta de prosperidad acabemos con un problema más como sería el déficit fiscal por estas entregas de dinero sin ton ni son.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.