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Lo que viene

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Lo que viene

04/01/2021

Para los sectores pesquero y agropecuario lo que viene no es fácil, es un gran reto y requiere más que otros años de la unidad, organización, suma y alianza de la mayoría para lograr avances.

¿Por qué? Porque a diferencia de otros años, el Presupuesto de 2021 no está en alguna bolsa o renglón presupuestal de alguna dependencia o fideicomiso, está en la Tesorería y acceder a él requiere de la suma de varios para pedirlo directamente.

Porque a diferencia de otros años, hay la necesidad de reabrir y permitir el beneficio de otras especies.

Porque si bien a pesar de la pandemia y la contingencia las actividades pesqueras y agropecuarias no se detuvieron, se mantuvieron, e incluso crecieron, hubo un reordenamiento en la comercialización y se tiene la esperanza de regresar, por lo menos en el verano, a lo que había antes.

El sector pesquero en Yucatán tiene en la mira abrir nuevas capturas y pesquerías en 2021.

Al cierre de 2020 las pesquerías estelares de impacto social y económico que son el mero y el pulpo fueron menores por la baja demanda del mercado internacional y los efectos del clima que impidieron su captura.

Y la demanda de la langosta en la Riviera Maya se contrajo con la pandemia.

Tanto el gobierno del estado como los líderes de industriales pesqueros, de las cooperativas pesqueras ribereñas y de mediana altura, han expresado públicamente el interés de pedirle a la cabeza de sector, Conapesca, la apertura de nuevas pesquerías.

La unidad del sector ha sido evidente en pedir que se abra la captura de caracol, hasta hoy en veda, aunque en Campeche y Quintana Roo no; también en pedir que se abra una temporada de captura de pepino de mar e incluso una minitemporada de pulpo.

De enero a marzo son los meses más difíciles para el sector, ya que la veda del pulpo comienza esta vez el 1 de enero y concluye hasta el 31 de julio; la del mero va de febrero a marzo; y la de la langosta de febrero al 30 de junio.

Abrir nuevas pesquerías o temporadas permitiría tener actividad en esos meses, e incluso hasta antes de julio, que comienza la langosta.

Lograrlo requiere de la unidad del sector, de la gestión del gobierno estatal, del respaldo de los investigadores y de la insistencia ante la Conapesca.

En el sector agrícola es necesaria la unidad para que los henequeneros pidan directamente a la Secretaría del Bienestar se cumpla su ingreso al programa Sembrando Vida, como había sido anunciado.

Y cualquier productor agrícola que busque el empuje o apoyo del gobierno federal necesitará tocar la puerta directamente a la federación, ya que en 2021 los recursos se limitaron aún más a las entidades para evitar que sean intermediarias.

Es por ello lo valioso de la unidad entre productores, la alianza, la organización.

Y para los proyectos de infraestructura como el centro de acopio de miel o los de leche de Liconsa en municipios del estado, también será necesaria la unidad de los productores, si es que hay interés en los proyectos, ya que los planes eran que este 2020 estarían operando en Tahmek el centro de acopio de miel y en Sucilá, así como en Catmís los de leche de Liconsa.

La administración federal ha marcado con la desaparición de fideicomiso y la limitación de recursos a estados y dependencias federales para apoyos y programas, que los dineros pretenden llegar de manera directa.

Sí hay recursos, es la premisa, pero se deben gestionar directamente.

Y para ello la unida es importante, el frente común y el trabajo en conjunto para lograrlo.

Lo que viene en 2021 no pinta fácil, son grandes retos en comercialización y mejora de producción. Lograrlo con el empuje del gobierno podría mejorar los resultados de la actividad agropecuaria y pesquera que es creciente, no solamente en Yucatán, sino a nivel nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.