Dar un buen ‘empujón’ y generar confianza
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Dar un buen ‘empujón’ y generar confianza

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Dar un buen ‘empujón’ y generar confianza

28/08/2019

La semana pasada cayó como balde de agua fría la noticia de que, con cifras ajustadas por estacionalidad, la economía mexicana registró un nulo crecimiento en el segundo trimestre del año, después de que en los tres meses previos decreció 0.3 por ciento, lo que confirma un estancamiento del PIB en la primera mitad de 2019.

El crecimiento económico “es la asignatura pendiente”, reconoció el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La pregunta es qué hacer para generar un entorno más favorable al crecimiento de la economía en México.

Eso planteó este reportero a Gabriel Yorio, quien el miércoles pasado fue ratificado como subsecretario de Hacienda y Crédito Público.

El funcionario aseguró que, desde el punto de vista hacendario, además de mantener la macroeconomía estable y de enviar las señales claras de prudencia fiscal, hay muchas herramientas de las que se puede echar mano.

En el área a su cargo está la banca de desarrollo, que tiene altos niveles de capitalización, pero su mandato se ha “distorsionado un poco” en los últimos años.

“Yo creo que es un sector que debería estar funcionando como agencias de desarrollo… y lo siento ahora más como del lado de las bancas público-comerciales, con métricas de volumen de colocación de crédito”, dijo Yorio.

“Hay empresas que llevan 10 años recibiendo un crédito con garantía de Nafin, pero si lo que queremos es una banca que atiende fallas de mercado, que acompaña y que da financiamiento a las empresas que, por alguna razón, no tienen acceso al crédito, pues ahí es donde debería estar la banca de desarrollo y no estamos viendo eso”, admitió.

Esos bancos, que son públicos y donde Hacienda tiene la representación accionaria del Estado mexicano, deberían tener un mandato claro y preciso de desarrollo.

Según el subsecretario de Hacienda, otra de las herramientas más poderosas del gobierno federal es el Fondo Nacional de Infraestructura.

Yorio comentó que el modelo “ya se agotó un poquito y hay que repensarlo y reformularlo, sobre todo realinearlo a los nuevos retos del país y los objetivos de la administración”.

En su opinión, “el modelo se ha como, llamémoslo oxidado, pero hemos estado estudiando opciones y creemos que lo podemos potenciar, porque (el Fonadin) todavía tiene activos muy valiosos que pueden generarnos un apalancamiento y ponerse en proyectos de infraestructura que sean rentables”.

Además, la opción de apalancar, levantar dinero del mercado y financiar proyectos rentables, permite sacar del Presupuesto los proyectos que serían financiados con recursos públicos.

Habrá que ver qué tanto se puede hacer de la banca de desarrollo y del Fonadin herramientas para el fomento económico.

Más allá de eso, urge darle un buen ‘empujón’ a la economía en el segundo semestre del año.

En ese sentido, deben tomarse medidas que propicien un ambiente de certidumbre para la inversión privada en infraestructura y otros sectores estratégicos como energía.

El acuerdo para renegociar los contratos de gasoductos entre la CFE y tres empresas constructoras –Carso Energy, IEnova y TC Energía–, que evitará el arbitraje internacional, enviará un mensaje de confianza a los mercados e inversionistas, en cuya memoria aún está fresco el recuerdo de la cancelación del aeropuerto en Texcoco.

Ya hay solución al problema, pero faltan otras medidas para favorecer el desarrollo del sector energético.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.