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El juego de letras y la incierta recuperación

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El juego de letras y la incierta recuperación

26/08/2020
Actualización 26/08/2020 - 8:24
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

Este miércoles muy temprano el Inegi publica los datos revisados del PIB para el segundo trimestre del año y del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) para junio.

La estimación oportuna publicada a fines de julio mostró que la actividad económica en México, con cifras ajustadas por estacionalidad, se contrajo 17.3 por ciento respecto al primer trimestre de 2020 y se hundió 18.9 por ciento en términos anuales, con cifras originales.

En tres meses el país perdió cerca de una quinta parte del valor de la producción y tuvo una regresión de casi 10 años en términos de crecimiento.

La caída del PIB, que es la mayor en la historia del indicador, reflejó los efectos de la emergencia sanitaria y del largo confinamiento en la economía mexicana.

No habrá sorpresas ni grandes cambios en los datos finales del PIB, pero sí hay especial interés por conocer el IGAE de junio, primer mes de la ‘nueva normalidad’.

De acuerdo con las cifras del Inegi, el IGAE registró en mayo una caída sin precedente de 21.6 por ciento anual, superior a la de 19.6 por ciento observada en abril.

Aunque en términos mensuales, la contracción del IGAE fue de 17.3 por ciento en abril y sólo de 2.6 por ciento en mayo.

Es muy probable que la lectura de junio experimente un rebote sólido contra mayo, principalmente en el sector industrial por la reapertura de actividades que habían sido catalogadas como no esenciales.

Los datos del IGAE, equivalente a un PIB mensual, confirmarían que la caída de la economía tocó fondo en abril y mayo –bimestre muy afectado por el confinamiento– y que el periodo de recuperación inició en junio.

Pero eso no significa que la recesión haya quedado atrás ni que los niveles de actividad económica previos al impacto de la pandemia por Covid-19 se vayan a alcanzar en este mismo año o incluso en 2021.

Los datos del IGAE de junio deben corroborar que la economía ya dejó de caer, lo cual es consistente con otros indicadores como las ventas internas de autos, el comercio minorista, la producción de las constructoras y las exportaciones automotrices a Estados Unidos.

No así con la inversión fija y el sector servicios, pues la primera sigue contraída y el segundo está estancado, por lo que les llevará tiempo retomar la dinámica de crecimiento.

El hecho es que, pese a los signos incipientes de recuperación, el PIB registrará en este año una contracción del orden dos dígitos.

En la Encuesta Citibanamex de Expectativas del 20 de agosto, el consenso de analistas prevé un desplome de la economía mexicana en 2020 de 9.9 por ciento, el mismo que anticipan los especialistas del sector privado en la encuesta del Banco de México del 3 de agosto.

También hoy Banxico presenta su informe trimestral de abril-junio, donde podría revisar a la baja sus expectativas económicas para México en este año, pero mejorar sus perspectivas para 2021 por un efecto de comparación más favorable.

En su informe trimestral de enero-marzo, Banxico construyó tres escenarios para la actividad económica basados en distintos supuestos sobre la profundidad y duración de las consecuencias de la pandemia:

El más negativo es el de una afectación en forma de ‘V profunda’ (asimétrica), pero es el que hasta ahora tiene más sentido junto con el de una ‘U profunda’, donde la recuperación es más lenta.

El escenario de una trayectoria tipo ‘V’ (simétrica) prácticamente está descartado dada la incertidumbre sobre el impacto final de la pandemia en la economía.

La recuperación es frágil y aún está amenazada por factores inciertos e imprevistos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.