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El uso del cubrebocas como ‘salvaeconomías’

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El uso del cubrebocas como ‘salvaeconomías’

22/07/2020
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

Ayer nos amanecimos con la noticia de que la Unión Europea llegó a un acuerdo histórico sobre un fondo multimillonario para la recuperación económica del bloque.

El paquete completo es un estímulo fiscal adicional para ayudar a los países europeos más afectados por la pandemia de Covid-19.

Los países del G20 y también los de América Latina han anunciado grandes paquetes de medidas fiscales para hacer frente a la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos económicos y sociales.

No es el caso de México, cuyo paquete de medidas anunciadas representa sólo 1.1 por ciento del PIB.

Entre los países del G20, México es el que ha hecho el menor esfuerzo fiscal para responder a la pandemia.

Entre ese grupo de 20 países, el que ha tenido la más fuerte respuesta de política fiscal es Alemania, con medidas que representan 40.9 por ciento de su PIB, según datos actualizados del FMI.

En el caso de nuestra región, los paquetes de medidas fiscales constituyen, en promedio, 3.9 por ciento del PIB de América Latina, según la Cepal.

Los paquetes de medidas anunciadas de gasto, alivio tributario y liquidez determinan el tamaño del estímulo fiscal de cada país.

La Cepal señala en su nuevo informe especial sobre Covid-19 que los apoyos de los distintos países se sitúan en un rango de entre 0.7 por ciento en Uruguay y 11.1 por ciento en El Salvador.

Quiere decir que el esfuerzo fiscal de ese país centroamericano, cuya economía es más pequeña que la de México, es tan considerable como el de Australia.

De acuerdo con la Cepal, “las diferentes magnitudes de los esfuerzos fiscales derivan de las características de cada país en lo que respecta al avance de la pandemia, las capacidades de sus sistemas de salud y redes de protección social, la estructura de sus economías y sus capacidades de financiamiento”.

El gobierno mexicano indicó desde un principio que su estrategia buscaba un balance entre la necesidad de apoyar e impulsar la economía y la disciplina fiscal. La realidad es otra.

A finales de abril, en medio del confinamiento, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, reconoció que “no tenemos hoy los márgenes de maniobra para tener un programa de estímulo fiscal del tamaño de los que se hicieron en España, Canadá, Alemania o Estados Unidos”.

Ayer, Herrera dijo a empresarios de la Canacintra que ante un escenario más prolongado de la pandemia, el uso del cubrebocas “va a ser uno de los elementos que permitan relanzar con mayor éxito la economía”.

El mensaje al sector privado, que ha criticado al gobierno por la falta de apoyos para mitigar los impactos de la pandemia, es que no se contratará deuda nueva para otorgar estímulos fiscales a las empresas afectadas.

Sin espacio fiscal, los apoyos en nuestro país resultarán insuficientes no sólo para evitar un severo desplome de la actividad económica en este año, sino una mayor pobreza en todas sus dimensiones.

La Cepal prevé que el impacto social de la pandemia en México aumentará la población en pobreza extrema en 6.3 puntos, a 17.4 por ciento en 2020 desde 11.1 por ciento al cierre de 2019.

Será el incremento más alto en la tasa de pobreza extrema entre los países de la región.

Peor aún, prácticamente la mitad de la población en México (49.5 por ciento) estará en situación de pobreza al cierre del año, contra 41.9 por ciento en 2019.

Un porcentaje significativo de la población mexicana en pobreza pandémica implica revertir los avances logrados en los últimos años.

Sin apoyo fiscal, no habrá aliciente para la economía. Y sin crecimiento, se agravará y perpetuará la pobreza en el país.

Un círculo vicioso, pues.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.