México, ¿con el ‘viento a favor’ en renovables?
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México, ¿con el ‘viento a favor’ en renovables?

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México, ¿con el ‘viento a favor’ en renovables?

16/10/2019

Por mandato de la Ley de Transición Energética, para 2024 las fuentes renovables de energía deben representar 35 por ciento de toda la electricidad que se consume en México.

La duda es si el gobierno de la 4T quiere y puede impulsar el desarrollo de las energías renovables en el país para llegar a esa meta reiterada en el Plan Nacional de Desarrollo.

Paolo Romanacci, director general en México y Centroamérica de la multinacional Enel Green Power, dice a este reportero que “en renovables estamos en 6 por ciento, honestamente”.

De manera oficial, la participación de las energías limpias es de 25 por ciento contra 75 por ciento de la generación convencional.

A nivel mundial, la participación de la generación eléctrica con energías limpias es de 30 por ciento, pero en Dinamarca es de 70 por ciento, lo mismo que en Portugal y España durante algunas horas del día.

Aunque México es una economía atractiva para la generación de energías renovables, se ve cuesta arriba la meta del PND, que está alineada al Acuerdo de París de 2015 sobre cambio climático.

El principal instrumento para avanzar en esa dirección son los Certificados de Energías Limpias, que son títulos emitidos por la Comisión Reguladora de Energía que acreditan la producción de un megawatt-hora de energía eléctrica limpia.

El primer requisito para recibir un CEL es que la electricidad generada provenga de una fuente de energía limpia.

La Ley de la Industria Eléctrica establece que tendrán derecho a recibir un CEL por un periodo de 20 años los generadores limpios que representen a centrales eléctricas que entren en operación con posterioridad al 11 de agosto de 2014; es decir, después de la reforma energética.

Los CEL significan mayores ingresos para los generadores limpios.

Si bien son pocas las plantas que entraron en operación después de 2014, la Secretaría de Energía publicó el pasado 7 de octubre en la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria un proyecto de modificación a esos criterios para asignar Certificados a centrales de la CFE previas a la reforma.

No sólo eso, sino que solicitó que se exima de una manifestación de impacto regulatorio, argumentando que las modificaciones no generarán costos de cumplimiento para los particulares.

Bajo el argumento de la Sener, si el proyecto no causa impacto regulatorio en la industria, no requiere consulta pública a los participantes del mercado eléctrico mayorista.

Actualmente las energías renovables son atractivas, principalmente por el precio. México tiene uno de los precios más bajos del mundo en energía eólica, porque tiene el ‘viento a favor’ y una industria de alta calidad.

Pero los efectos de la propuesta de la Sener en Conamer pueden ser precios más altos, así como generación menos eficiente y más contaminante.

En opinión de Romanacci, hay un cambio de reglas y condiciones en una industria que está 'casi parada' ante la poca claridad de las políticas para las energías renovables.

El responsable de la operación del grupo italiano Enel en México considera que el cambio propuesto “puede desfavorecer o discriminar a la industria”, además de que es una forma de “distorsionar el mercado”.

Ante el cambio de reglas y, en ciertos casos, de derechos adquiridos, Romanacci lanza la pregunta: “¿Las empresas que renegociaron contratos de gas con la CFE estarían dispuestas a volver a invertir en México?”.

¿Cuál será la respuesta?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.