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Palo dado…

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Palo dado…

12/12/2020
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

La semana no fue buena para el peso mexicano, que se depreció 1.5 por ciento frente al dólar estadounidense en el mercado interbancario o de grandes volúmenes, según datos del Banco de México.

El tipo de cambio pasó de 19.80 a 20.10 pesos por dólar en una semana en la que el martes tocó un mínimo de 19.70 pesos, cotización no vista desde la primera semana de marzo pasado.

Algunos analistas coinciden en que la presión sobre el peso obedeció tanto a factores externos como internos, entre los que destacó la reforma a la Ley del Banxico, en materia de captación de divisas, aprobada el miércoles en el pleno del Senado.

La polémica reforma, que aún debe aprobar la Cámara de Diputados, obligaría al Banxico a comprar a los bancos dólares en efectivo que estos capten y no puedan colocar en México ni repatriar al país de origen de esos recursos. Además, la reforma prevé que esos dólares se integren a la reserva internacional del Banxico, con lo que el banco central asumiría el riesgo de las operaciones que dieron origen a esas divisas, sobre todo si provienen de un acto ilícito.

Al tener el derecho a venderle al Banxico sus dólares en efectivo, los bancos podrían relajar sus controles en materia de lavado de dinero.

La reforma, impulsada por el senador Ricardo Monreal, obedece al presunto interés de proteger a la población que se beneficia al recibir dólares en efectivo.

En esos supuestos están las remesas que se envían a México y los pagos de turistas extranjeros a comerciantes y prestadores de servicios turísticos.

El Banxico asegura que 99 por ciento de las remesas llega al país mediante transferencias electrónicas y se recibe en pesos. De manera que el argumento de las remesas en efectivo no justifica la reforma.

Si el objetivo de la reforma es “cuidar los ingresos de los migrantes mexicanos”, como afirma el presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, Alejandro Armenta, no es sostenible como argumento.

De aprobarse por la Cámara de Diputados, la reforma pondría en riesgo la reserva internacional, que asciende a 194 mil millones de dólares, violaría la autonomía constitucional del Banxico y daría lugar a sanciones internacionales, como el congelamiento o embargo de los recursos del banco central por parte de autoridades y entidades del exterior, principalmente de Estados Unidos, al estar expuestos al riesgo de lavado de dinero.

“Aunque se tengan todas las medidas de conocimiento del cliente que las disposiciones piden, esos elementos (de prevención incluidos en la reforma del Senado) mitigan el riesgo, pero no lo eliminan” y se lo transfieren al Banxico, dijo a este reportero el gobernador Alejandro Díaz de León.

¿Por qué se violaría la autonomía constitucional del Banxico? Porque actualmente sólo se incluyen como reserva los activos que el banco central adquiere por decisión propia. Con la reforma estaría obligado a comprar los dólares que, a criterio de los bancos, no sean repatriados al país de origen.

El hecho es que la depreciación semanal del tipo de cambio, que lo puso nuevamente sobre 20 pesos por dólar, reflejó la incertidumbre que genera en el mercado la reforma a la Ley del Banxico, entre otros factores.

Aunque la intención sea “cuidar a los mexicanos”, el riesgo reputacional al que se expone al Banco de México es muy alto, en perjuicio de su credibilidad. Y palo dado…

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.