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¿Proteger vidas o sostener la economía?

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¿Proteger vidas o sostener la economía?

19/12/2020
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

La suspensión temporal de todas las actividades no esenciales en la Zona Metropolitana del Valle de México, a partir de hoy y hasta el 10 de enero, es una medida difícil pero necesaria ante el repunte de contagios y hospitalizaciones por Covid-19.

A la fecha se tiene cerca del 75 por ciento de ocupación hospitalaria en camas de terapia intensiva en la Ciudad de México, al igual que en el Estado de México, niveles a los que estuvieron en los picos de la epidemia en mayo y junio, respectivamente.

Sin embargo, la ocupación hospitalaria seguirá en ascenso debido a que continúa acelerándose el ritmo de contagios, lo mismo que el de hospitalizados y de personas que están perdiendo la vida por complicaciones derivadas del virus SARS-CoV-2.

La decisión de pasar a semáforo rojo tiene el propósito de reducir la movilidad de la población ante el incremento en el número de casos de Covid-19 en ambas entidades, sobre todo en CDMX, que es por mucho la entidad con más contagios por cada 100 mil habitantes.

Hasta anoche se reportaron en el país más de 117 mil defunciones acumuladas y 1.3 millones de casos confirmados desde el inicio de la pandemia, pero el número de nuevos contagios se mantiene sobre máximos de 10 mil en promedio semanal.

Sin duda, los efectos de las medidas para contener la propagación de los contagios en los espacios públicos, anunciadas ayer por la jefa de Gobierno de CDMX, Claudia Sheinbaum, y el gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, obstaculizarán la recuperación económica de México, que ya venía mostrando signos de debilidad.

Los indicadores más oportunos, como el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del Inegi, se encuentran en terreno de desaceleración y con tendencia descendente.

El IOAE, diseñado recientemente por el Inegi para tener una estimación más oportuna del IGAE, que es –a su vez– una medición aproximada del PIB mensual, anticipa que la actividad económica moderó su recuperación en las últimas semanas.

En noviembre creció sólo 0.2 por ciento mensual, muy por debajo del repunte de 1.5 por ciento en octubre y el menor avance desde que inició la recuperación de la economía mexicana en junio, después del confinamiento.

La suspensión de labores en negocios clasificados como no esenciales implica frenar el proceso de reapertura de actividades, que de por sí había sido lento y gradual.

Si bien las nuevas medidas son menos estrictas que las implementadas al inicio de la pandemia, tendrán implicaciones costosas en la economía de millones de familias y en el proceso de recuperación de algunos sectores, como los servicios.

Ayer mismo, la industria restaurantera representada en la Canirac lamentó el nuevo cierre de actividades, que “está condenando a miles de trabajadores al desempleo y a los restaurantes a la quiebra”, más aún en ausencia de medidas de apoyo gubernamentales.

La Coparmex CDMX también lamentó el cierre y advirtió que el semáforo rojo en el Valle de México “pone en riesgo de muerte a cerca de 10 mil establecimientos mercantiles, que se sumarían a los casi 49 mil que, de acuerdo con el Inegi, se perdieron en el último año”.

La recuperación económica en el país será difícil, por lo que regresar a los niveles de actividad previos a la pandemia podría prolongarse más allá de 2023, pero en este momento la prioridad debe ser la salud para salvar vidas.

En la nueva emergencia sanitaria, la única esperanza está puesta en la posibilidad de contar pronto con una vacuna para combatir la Covid-19.

Ojalá que también hubiera una respuesta adecuada de política fiscal para ‘vacunar’ a los sectores y negocios más afectados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.