¿Salvarán a Pemex de ser el ‘Titanic’ de la 4T?
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¿Salvarán a Pemex de ser el ‘Titanic’ de la 4T?

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¿Salvarán a Pemex de ser el ‘Titanic’ de la 4T?

17/07/2019
Actualización 17/07/2019 - 18:47

¿El Plan de Negocios de Pemex 2019-2023 es suficientemente creíble como para evitar la pérdida del grado de inversión de la petrolera por parte de una segunda calificadora, además de Fitch?

La posibilidad de reducciones adicionales en la calificación crediticia soberana y de Pemex es uno de los factores de riesgo más mencionados por los analistas de mercados financieros.

El director general de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero, presentó ayer los detalles generales del Plan de Negocios de Pemex, aprobado previamente por unanimidad por el Consejo de Administración de la empresa.

De acuerdo con el funcionario, la meta del Plan es poner solución a los tres problemas estructurales de la empresa: la elevada carga impositiva, el alto nivel de deuda y la baja inversión.

Romero dijo que, para resolver el problema de la elevada carga fiscal, se propondrá reformar la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos para reducir gradualmente la tasa del Derecho de Utilidad Compartida, de 65 por ciento en 2019 a 58 por ciento en 2020 y 54 por ciento en 2021.

La disminución de la carga fiscal sumaría 128 mil millones de pesos en los próximos dos años.

Además, se consideran aportaciones de capital del gobierno federal de 141 mil millones de pesos entre 2020 y 2022.

El financiamiento de la nueva refinería de Dos Bocas se hará con recursos públicos.

Se aspira a que Pemex pueda mejorar su balance financiero y lograr un equilibrio presupuestario en 2021, con lo que en dos años dejaría de operar con pérdidas y empezaría a generar excedentes para pagar gradualmente deuda.

Para la producción de petróleo, el Plan considera que la inversión pública se pueda complementar con privada a través de contratos de servicios de largo plazo, no de farmouts.

Se cierra la puerta a las asociaciones con privados en exploración y extracción, pero se apuesta a un modelo de contratos que tiene su origen en la reforma petrolera de 2008 y que no logró resultados concretos.

Con el Plan, se prevé elevar la producción de petróleo 58 por ciento en el gobierno de la 4T, de un millón 707 mil barriles diarios estimados al cierre de este año a dos millones 697 mil barriles en 2024.

La inversión es determinante para revertir la caída en la producción de crudo de los últimos 14 años.

La incertidumbre es si el Plan de Negocios será suficiente para evitar un deterioro adicional en la calificación de Pemex e incluso de la deuda soberana de México.

El Plan es poco satisfactorio y, por sus implicaciones en las finanzas públicas, una baja en la calificación tanto de la deuda soberana como de Pemex es sólo “cuestión de tiempo”, advirtieron ayer analistas de Citigroup.

La estrategia “no resuelve los principales problemas estructurales de la empresa”, agregaron.

Desde su perspectiva, “la probabilidad de una rebaja (de Pemex) a nivel (de bonos) basura por parte de Moody’s ha aumentado”.

El riesgo más inmediato es que la deuda de la petrolera pierda el grado de inversión en la escala de esa calificadora, después de que a principios de junio se lo quitó Fitch.

La pérdida del grado de inversión por parte de una segunda calificadora podría derivar en ventas forzadas de la deuda de Pemex en los mercados.

Pronto sabremos si el Plan reduce las preocupaciones sobre el modelo de negocios de la empresa y la salva de ser el ‘Titanic’ de la 4T.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.