¿Seguros de que lo peor ya pasó?
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¿Seguros de que lo peor ya pasó?

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¿Seguros de que lo peor ya pasó?

24/06/2020
Actualización 24/06/2020 - 9:21
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

La emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19 ha intensificado el cobro de facturas sobre la economía mexicana.

El lunes se anunció que en abril –primer mes completo de confinamiento en el país– el valor de producción de las empresas constructoras se derrumbó 19 por ciento respecto a marzo.

Además de que ligó 15 meses en contracción, se trata del mayor retroceso mensual desde que se tiene registro.

Desde finales de marzo, diversos sectores considerados como no esenciales por las autoridades, entre ellos el automotor, la construcción y la minería no petrolera, comenzaron a resentir los efectos de la emergencia sanitaria.

La Jornada Nacional de Sana Distancia, que implicó suspender las actividades no esenciales e implementar las medidas de distanciamiento social, inició el 23 de marzo y se extendió a abril y mayo.

Otro de los efectos de las medidas de confinamiento por la pandemia se refleja en la desconfianza de los hogares.

Ayer se dio a conocer que el Indicador de Confianza del Consumidor de mayo, que arroja la encuesta telefónica del Inegi, disminuyó 1.1 puntos en ese mes.

Pero en abril había registrado un desplome histórico de 9.9 puntos respecto al dato de marzo de este año.

Ahora el indicador sobre el grado de satisfacción de la población respecto a su situación económica, la de su familia y la del país, se ubica en su menor nivel desde enero de 2017, cuando el ‘gasolinazo’.

Si bien es resultado de la contingencia sanitaria, la pregunta es cuánto tiempo llevará recuperar la confianza de los consumidores, que están recortando su gasto por prudencia y precaución.

Los indicadores de confianza del consumidor y otros como la actividad industrial y la producción en la construcción sugieren que, hasta ahora, el deterioro de las condiciones económicas registró su peor momento en abril y mayo.

Pero no hay que descartar que el deterioro se profundice y extienda al tercer trimestre o durante el resto del año.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, declaró a Gabriel Casillas y Alejandro Padilla para el podcast Norte Económico de Banorte que el ‘golpe’ sobre la actividad económica del país se va a sentir más en el segundo trimestre del año:

“Los números preliminares están hablando de caídas del IGAE para abril de alrededor de 18 a 19 por ciento (anual), tal vez un poquito menos en mayo y vamos a ver cómo nos empieza a ir en la apertura de junio”.

Por lo pronto, la reapertura gradual de actividades en la economía desde el 1 de junio con el inicio de la ‘nueva normalidad’, ha tenido retrasos y no ha estado exenta de contratiempos, principalmente por riesgos epidemiológicos.

Para la semana del 22 al 28 de junio hay semáforo rojo –nivel de riesgo máximo– en 15 entidades y naranja –nivel de riesgo alto– en 17, donde la fase de desconfinamiento debe ser paulatina y seguir los protocolos de seguridad sanitaria.

En un entorno de incertidumbre sobre la reapertura económica, que según BBVA Research “podría darse de manera generalizada hasta finales del tercer trimestre del año”, y en un escenario de recuperación más lenta de lo previsto, la contracción de la economía mexicana en 2020 será cercana a 10 por ciento.

A ese punto el consenso de los pronósticos de analistas privados está acercándose cada vez más.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.