¿Tocó fondo la economía mexicana?
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¿Tocó fondo la economía mexicana?

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¿Tocó fondo la economía mexicana?

29/01/2020
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

Mañana a primera hora, el Inegi publicará la estimación oportuna del PIB al cuarto trimestre de 2019. ¿Qué esperar? Nada nuevo ni bueno.

Se confirmará que no sólo la actividad económica de México se estancó por varios trimestres, sino que en el último año registró su primera contracción desde 2009.

Difícil evitarla después de que, medida por el IGAE, la economía mexicana se contrajo 0.2 por ciento anual en promedio entre enero y noviembre pasados, lo que contrasta con el crecimiento de 2.3 por ciento en el mismo periodo de 2018, con cifras originales.

Fue, además, el peor comportamiento de la actividad económica durante un lapso similar también desde hace diez años, según los datos del Inegi.

Los analistas de unas 15 instituciones financieras nacionales y extranjeras anticipan que el resultado del PIB en 2019 fue menor a cero.

De ese grupo, unos diez bancos prevén que la contracción fue de 0.1 por ciento, pero unos cinco creen que la caída de la economía fue de 0.2 por ciento o más.

No habrá sorpresa en la estimación de mañana, ni tampoco cambia el panorama económico del país un ‘crecimiento cero’ o un dato moderadamente negativo en 2019.

En los hechos, es un año sin crecimiento de la economía mexicana por primera vez en un decenio.

El tropiezo tiene que ver, más que con factores relacionados al ciclo económico, con las dudas de muchos sectores por el cambio de rumbo en las políticas públicas de la nueva administración.

Lo anterior ocasionó un problema de credibilidad en la gestión de la 4T, que –a su vez– dio lugar a un ambiente de poca confianza y certidumbre para la inversión.

El reto en 2020, se ha insistido en este espacio, es salir del estancamiento, retomar el crecimiento y acelerar la recuperación de la economía.

Sin embargo, los indicadores conocidos hasta ahora del cuarto trimestre de 2019 sugieren debilidad y no advierten el inicio de una fase de recuperación.

Peor aún, algunos analistas consideran que la economía mexicana no ha tocado fondo y que el arranque de este año será lento y frágil.

Sin visos de repunte, lo que queda es confiar en los efectos estadísticos de una base de comparación favorable, que serán evidentes desde los primeros meses del año.

Aun con mejores cifras comparables, los pronósticos de los analistas de mercados financieros anticipan un crecimiento de 1 por ciento para México en 2020.

Es por eso que no deja de sorprender que, para efectos de las estimaciones de finanzas públicas, el gobierno mantenga una proyección de crecimiento económico de 2 por ciento en este año.

Está doblemente por arriba de lo esperado por los analistas y organismos internacionales, como el FMI, que acaba de revisar a la baja su proyección sobre México para 2020 y 2021.

El 2 por ciento es un supuesto optimista para un entorno de persistente incertidumbre y alta volatilidad financiera.

Un crecimiento de ese nivel se ve lejano y, de no cumplirse, complicará alcanzar las metas fiscales y los objetivos del Paquete Económico de 2020.

Al poner el gobierno una ‘vara muy alta’ para el crecimiento esperado, las finanzas públicas quedan en un mayor grado de vulnerabilidad, pues si los ingresos y ahorros previstos son insuficientes, será necesario hacer ajustes al gasto.

La 4T no puede ni debe quedarse sola con sus ‘otros datos’. Está a tiempo de corregir.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.