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La Soberanía Energética Amenaza la Economía

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La Soberanía Energética Amenaza la Economía

31/01/2020

Recientemente en una de sus conferencias diarias conocidas como “mañaneras” el presidente dejó en claro el deseo de que Pemex desarrolle por sí solo el campo petrolero Zama. Sin importar que hay otras tres empresas incluyendo a Talos Energy, (el principal operador), que ganaron la licitación del bloque 7 dentro del campo Zama en el 2015 en la ronda uno. Este mensaje agrega una nueva capa de riesgo para el futuro de la participación privada en el sector energético, erosionando la poca esperanza que se tenía.

Octavio Romero Oropeza, director General de Pemex, argumenta sin tener estudios de exploración, que la empresa productiva del estado tiene la mayor parte del yacimiento del campo Zama, el cual tiene estimaciones de 670 a 1.01 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, mientras, que Talos Energy basándose en una evaluación independiente realizada por la empresa Netherland, Sewell & Associates, Inc afirma que le corresponden el 60% del yacimiento de Zama.

Al compartir el yacimiento de Zama, ambas empresas tienen un acuerdo preliminar de unificación para definir cuál de las dos empresas operará el yacimiento petrolero. Sin embargo, Pemex con el respaldo del gobierno quiere desarrollar Zama por sí mismo excluyendo la participación de Talos Energy, sin haber realizado las actividades de exploración. Si no logran llegar a un acuerdo la Secretaría de Energía tiene la capacidad de decidir al operador. Al tener Pemex el apoyo del gobierno, hace que no haya un piso parejo en los proyectos energéticos y se deteriore la legitimidad del acuerdo de unificación establecido en la reforma energética.

El objetivo de Pemex es tener mayor control sobre toda la zona que comprende el campo de Zama incluyendo los pozos de Niquita y Chamak. Estos se ubican en aguas someras de la Provincia Petrolera de las Cuencas del Sureste del Golfo de México con una superficie de 465 km². Zama es de principal interés para esta administración por su cercanía al proyecto emblemático de AMLO, la refinería de Dos Bocas ubicada en Tabasco, que se encuentra en construcción y costará aproximadamente $8,000 millones de dólares.

El 2019 fue un año en el que AMLO decidió materializar su agenda nacionalista en el sector energético y cerrarle la puerta a la participación del sector privado. Privilegiando a las dos empresas energéticas nacionales CFE y Pemex. Limitando la participación de empresas privadas en todos los segmentos de la cadena de valor de energía.

El cambio de reglas y el alto nivel de incertidumbre se ha traducido en un estancamiento económico del país. En el 2017 el PIB registró un crecimiento de 2.3 por ciento, mientras que en el 2018 un 2.0 por ciento, y en el 2019 durante el primer año de AMLO se estancó en 0.0 por ciento. El sector energético es clave para la economía, si AMLO quiere un mayor crecimiento económico para el 2020, debe de poner a un lado su agenda nacionalista en el sector energético y continuar con un modelo abierto y competitivo. Respetando el contrato compartido en Zama, y reactivando las rondas y farmouts en lugar de suprimir la participación de la iniciativa privada a contratos de servicios.

Las rondas petroleras representaron una inversión extranjera directa de 2 mil 618 millones de dólares entre 2015 y 2018. Mientras que el valor económico que aportaría el proyecto de Zama operado por Talos es de $28 mil millones de dólares de ingresos fiscales para el gobierno de México más las ganancias de Pemex. La generación de empleos productivos por dichas inversiones son sustanciales y contribuyen al fortalecimiento del sector energético.

Pemex sin duda tiene una amplia experiencia en el sector energético Mexicano y una amplia ventaja por lo mismo, sin embargo, debe apoyarse de otras empresas para ser más eficiente y cumplir sus objetivos de producción. En el 2019 la producción por parte de los operadores privados fue de 48,000 barriles diarios en promedio, cerca de la meta de 50,000 barriles diarios. Representando un incremento del 61 por ciento con respecto al año anterior. Mientras que la producción de Pemex promedió mil 679 MMbd cayendo 7 por ciento en el 2019 y quedándose lejos de su meta original de mil 951 MMbd.

Existe una preocupación real por parte de la industria energética de que el gobierno le ceda control a Pemex sobre Zama ya que es visto como un incumplimiento por parte del gobierno a los mecanismos autónomos y transparentes establecidos en la reforma energética.

A mediados de febrero será presentado el plan de inversiones públicas y privadas en el sector de energía que incluye a Pemex y CFE. El gobierno debería de considerar las peticiones por parte de la industria energética de aplicar un piso parejo y reglas claras para que así puedan tener mayor certeza los privados en sus inversiones y continuar contribuyendo al desarrollo económico de México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.