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Mujeres, dueñas únicamente del 1% de la tierra

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Mujeres, dueñas únicamente del 1% de la tierra

06/03/2020

La tracción que ha ganado el movimiento feminista en el país este año ha sido resultado de un hartazgo con el sistema actual de gobernanza que atropella los derechos humanos de las mujeres cotidianamente.

Para erradicar la violencia y disparidad de género en el país primero debemos identificar las políticas públicas que están afectando desproporcionadamente a las mujeres inhibiendo su progreso y acceso a mejores oportunidades laborales y sociales.

En el mismo sentido, para disminuir las disparidades económicas entre hombres y mujeres, es imperativo que primero identifiquemos de igual manera las "estructuras" que facilitan el avance de los hombres y, en consecuencia, impiden el avance de las mujeres a mayores ingresos.

En el diseño de proyectos de construcción o industrias extractivas como la energética que tienen un alto impacto ambiental y social, muchas veces predominan las perspectivas masculinas al haber una brecha laboral entre hombres y mujeres y al haber una mayor participación de hombres en los roles ejecutivos tanto del sector privado como en el sector público. La ausencia de una perspectiva de género en la mayoría de los megaproyectos muchas veces crea conflictos en las comunidades en donde se desarrollan los proyectos, contribuyendo a la inseguridad de las comunidades.

Una manera en la que se pueden mitigar conflictos por el uso y manejo de los recursos naturales en las comunidades en donde hay operaciones es aumentando la participación de las mujeres en la toma de decisiones en las consultas públicas que forman parte del requisito de la licencia social para operar.

Agregar un enfoque de género en las consultas públicas permitirá el desarrollo y construcción de proyectos con mayor eficiencia evitando demoras en el periodo de construcción y obstáculos a su implementación. Al mismo tiempo podrán beneficiar a las mujeres y consequentemente a las comunidades en donde se desarrollen los proyectos elevando el sentido de satisfacción hacia el proyecto por parte de la comunidad.

La distribución de ejidos durante el diseño de la reforma agraria ha sido una de las principales razones de los roles de género que existen en el país y de la desigualdad económica entre hombres y mujeres. A escala global las mujeres son dueñas únicamente del 1% de la tierra.

Existe una fuerte correlación en muchas sociedades entre los poderes de toma de decisiones que disfruta una persona y la cantidad y calidad de los derechos sobre la tierra que posee esa persona. La inclusión o exclusión de la toma de decisiones sobre el manejo y uso de los recursos naturales muchas veces depende únicamente del estado de tenencia de la tierra de una persona. Sin embargo, la afectación por contaminación o agotamiento de recursos naturales por el impacto que puede llegar a tener un proyecto afecta de manera desproporcionada a las mujeres ya que las vulnerabilidades que enfrentan se amplifican incluyendo un mayor riesgo a la violencia.

Al haber menos mujeres dueñas de tierra existe una desbalanza en la participación de la toma de decisiones favoreciendo significativamente a los hombres. Esto es en gran parte la raíz de la brecha de género y para remediarlo es importante que más mujeres estén involucradas en la toma de decisiones sobre el diseño de políticas públicas.

Si más mujeres estuvieran involucradas en la toma de decisiones con respecto a los proyectos de gran escala estos serían diseñados de una manera más favorable para las necesidades de las mujeres. Las mujeres tendrían más poder al estar informadas y opinar sobre los proyectos que tienen una afectación directa a su calidad de vida.

La participación de las mujeres en la toma de todo tipo de decisiones desde el uso y manejo de sus tierras hasta en el diseño de políticas públicas debe ser la prioridad de cualquier gobierno, empresa o comunidad. Solo así vamos a tener un mundo más justo y equitativo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.