Economía

Prevén cambios estructurales en la revisión del T-MEC

En la primera reunión oficial entre México y EU, se anticipan reglas de origen más estrictas e incluir minerales críticos.

alt default
La USTR considera que el tratado enfrenta presiones que obligan a replantear su arquitectura en áreas sensibles como reglas de origen, minerales críticos y alineación de política comercial frente a terceros países. (Bloomberg)

México y Estados Unidos acordaron iniciar conversaciones formales para introducir posibles cambios estructurales y estratégicos al T-MEC, en el marco de la primera Revisión Conjunta del acuerdo, una señal de que el proceso podría derivar en ajustes de fondo.

Así lo confirmó el gobierno estadounidense tras la reunión sostenida este miércoles en Washington entre Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en la que destacó que el tratado enfrenta presiones que obligan a replantear su arquitectura en áreas sensibles como reglas de origen, minerales críticos y alineación de política comercial frente a terceros países.

“(Ambas partes) acordaron iniciar conversaciones formales sobre posibles reformas estructurales y estratégicas en el contexto de la primera Revisión Conjunta del T-MEC, incluyendo reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave, una mayor colaboración en minerales críticos y una mayor armonización de las políticas comerciales externas”, de acuerdo con el comunicado.

El gobierno estadounidense precisó que entre los temas que se pondrán sobre la mesa destacan “reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave”, una mayor colaboración en minerales críticos y una alineación más estrecha de la política comercial externa, con el objetivo de “defender a los trabajadores y productores en Estados Unidos y México”.

En el centro de la conversación estuvo también la preocupación compartida por el impacto de terceros países en las cadenas regionales de suministro. Según el texto, las reformas buscarían “combatir el dumping implacable de bienes manufacturados en nuestra región”, una referencia directa a la presión que enfrentan ambos países por el ingreso de productos a bajo costo, particularmente de origen asiático.

Desde Washington, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, indicó que la reunión duró más de una hora y hablaron sobre el futuro de los siguientes pasos para el T-MEC entre nuestros países.


“Estuvimos conversando sobre aranceles, la sección 232, cómo está evolucionando la industria automotriz, los temas relativos a la exportación e importación entre los Estados Unidos y México. Fue muy buena reunión para empezar el año”, agregó el secretario.

Detectan vacíos

Jorge Molina, consultor en comercio exterior, subrayó que persisten vacíos sobre el camino institucional que seguirá la negociación. “Seguimos sin conocer el proceso de EU para negociar y ratificar los cambios que se hagan al T-MEC ni el calendario de la negociación. En este caso, la participación del Congreso es clave”, advirtió.

Molina señaló que el comunicado estadounidense anticipa la incorporación de nuevos temas estratégicos que no formaban parte central del diseño original del tratado. “El texto deja ver que habrá nuevos temas, como minerales críticos donde EU tiene un enorme interés en el litio mexicano”, apuntó.

Además, consideró que persisten frentes de fricción que el gobierno mexicano ha dado por cerrados. “A diferencia de lo que dijo la presidenta Sheinbaum, el tema de las quejas sobre las barreras no arancelarias generadas por el gobierno anterior no está saldado”, añadió.

Juan Carlos Baker, socio fundador de Ansley-Consultores Internacionales, llamó a no aislar la revisión del T-MEC del contexto geopolítico y doméstico que enfrentará México en los próximos meses. “México tiene que ser muy cuidadoso en cómo aborda los eventos de 2026, incluyendo la revisión del T-MEC, la relación más amplia con EU, la competencia geopolítica y nuestras propias situaciones internas en el país”, sostuvo.

Baker reconoció que el país tiene margen para salir fortalecido del proceso, pero los resultados no serán automáticos, sino que requieren señales políticas, trabajo técnico, certidumbre regulatoria y jurídica, además de una comunicación clara y coordinada hacia el interior.

Por otra parte, Emily Kilcrease, directora del Center for a New American Security (CNAS), destacó que el acuerdo debe mantener sus compromisos actuales, pero incorporar ajustes específicos para enfrentar riesgos emergentes.

En ese sentido, advirtió que “la integración profunda de la cadena de suministro significa que las vulnerabilidades de seguridad económica en cualquiera de los tres países podrían plantear riesgos para los otros dos socios del T-MEC”.

También lee:

whastapp