La decisión del presidente Donald Trump de atacar a Irán genera nuevos riesgos para una parte significativa del suministro mundial de petróleo.
La República Islámica produce alrededor de 3.3 millones de barriles diarios, equivalente al 3 por ciento de la producción global, lo que la convierte en el cuarto mayor productor de la OPEP.
Sin embargo, el país ejerce una influencia mucho mayor sobre el suministro energético mundial debido a su ubicación estratégica.
¿Por qué es Irán es importante en el mercado del crudo?
Irán se ubica en uno de los extremos del Estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial procedente de proveedores clave como Arabia Saudita e Irak.
Aunque la vía permanece abierta, algunos petroleros evitaban cruzarla tras los ataques y los buques comenzaban a acumularse en ambos lados de la entrada, según datos de seguimiento recopilados por Bloomberg.
Los mercados petroleros permanecen cerrados durante el fin de semana y no había información inicial sobre si los ataques contra Irán o las represalias iraníes del sábado tuvieron como objetivo infraestructura energética.
Estos son los principales puntos de presión que deben vigilarse en el mercado petrolero.
¿Cuál es la producción de petróleo de Irán?
Irán produce cerca de 3.3 millones de barriles diarios, frente a menos de 2 millones en 2020, pese a las sanciones internacionales vigentes.
El país ha perfeccionado mecanismos para eludir estas restricciones, enviando aproximadamente 90 por cieno de sus exportaciones a China.
Sus mayores yacimientos se encuentran en Ahvaz, Marun y el complejo West Karun, todos en la provincia de Juzestán.

Refinerías y activos: ¿A qué hay que ponerle atención?
La principal refinería iraní, construida en Abadán en 1912, tiene capacidad para procesar más de 500 mil barriles diarios.
Otras plantas clave incluyen Bandar Abbas y Persian Gulf Star, que procesan crudo y condensados, un tipo de petróleo ultraligero abundante en el país. Teherán también cuenta con su propia refinería.
Para exportaciones, la terminal de la isla de Kharg, en el norte del Golfo Pérsico, es el principal centro logístico. El sábado se reportó una explosión en la isla, según la agencia semioficial Mehr, aunque no se ofrecieron detalles ni se mencionó la terminal petrolera.
Kharg cuenta con múltiples muelles de carga, puntos de amarre remoto y capacidad de almacenamiento de decenas de millones de barriles. En años recientes ha manejado exportaciones superiores a 2 millones de barriles diarios.
Las sanciones estadounidenses disuaden a la mayoría de compradores, pero refinerías privadas chinas continúan adquiriendo crudo iraní con descuentos significativos. Teherán depende de una flota de petroleros envejecidos que navegan en su mayoría con transpondedores desactivados para evitar detección.
Irán aceleró producción a principios de febrero
A principios de este mes, Irán aceleró la carga de buques en Kharg, probablemente para colocar la mayor cantidad posible de crudo en el mar ante el riesgo de un ataque, una estrategia similar a la utilizada antes de ofensivas en junio pasado.
Un ataque a Kharg representaría un golpe severo para la economía iraní.
Los principales campos de gas natural del país se ubican más al sur, a lo largo de la costa del Golfo Pérsico. Las instalaciones en Assaluyeh y Bandar Abbas procesan y distribuyen gas y condensados para generación eléctrica, calefacción, petroquímica e industrias. Esa zona es clave para exportaciones de condensado.
Durante la guerra de junio, un ataque a una planta gasífera generó nerviosismo en los mercados, pero no provocó un alza sostenida del petróleo al no afectar instalaciones de exportación.
¿Cuáles son los riesgos regionales sobre la producción de crudo?
El líder supremo de Irán advirtió el 1 de febrero sobre una “guerra regional” si su país era atacado por Estados Unidos. Teherán ha afirmado que podría cerrar el Estrecho de Ormuz.
Sería una medida extrema, nunca ejecutada, pero considerada uno de los mayores temores para los mercados globales.
Ormuz es el principal cuello de botella para las exportaciones de crudo del Golfo Pérsico y también para combustibles refinados como diésel y turbosina. Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado, también depende del estrecho. Tras los ataques recientes, al menos tres buques metaneros con destino hacia o desde Qatar pausaron su travesía.
Aunque Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos pueden redirigir parte de sus exportaciones mediante oleoductos que evitan Ormuz, un cierre total provocaría una disrupción masiva y dispararía los precios.
En febrero, Arabia Saudita exportó en promedio 7.3 millones de barriles diarios en los primeros 24 días del mes, el nivel más alto en casi tres años. Los flujos combinados de Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos también aumentaron significativamente, según datos de Vortexa Ltd.
China es el país más dependiente del crudo que transita por Ormuz.
En 2019, Arabia Saudita responsabilizó a Irán por un ataque con drones contra la planta de procesamiento de Abqaiq, que paralizó producción equivalente al 7 por ciento del suministro mundial.

Muchos analistas consideran improbable que Irán pueda mantener Ormuz cerrado por mucho tiempo, pero acciones de menor escala, como hostigamiento a embarcaciones o interferencia en señales GPS —que el año pasado afectó a casi mil buques diarios—, son escenarios más probables.
Las minas marinas también han sido mencionadas como herramienta potencial para disuadir el tránsito.
¿Cómo reaccionó el mercado del petróleo?
Durante la guerra de junio, el crudo Brent registró su mayor alza en más de tres años, superando los 80 dólares por barril en Londres. Sin embargo, el repunte se desvaneció cuando quedó claro que la infraestructura clave no había sido dañada.
Desde entonces, los temores de sobreoferta han dominado el mercado, y el crudo cerró 2025 cerca de 18% por debajo de su nivel inicial.
A pesar de esos temores, los precios han subido 19% este año, en parte por el riesgo de ataques estadounidenses contra Irán.
Con los futuros principales cerrados durante el fin de semana, hay visibilidad limitada sobre la reacción de los operadores.
No obstante, un producto minorista operado por IG Group Ltd. cotizaba el West Texas Intermediate (WTI) hasta en 75.33 dólares por barril, un alza de hasta 12 por ciento respecto al cierre del viernes.







